INICIATIVA DE LA MESA ECUMÉNICA Y EL NOBEL DE LA PAZ ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL Concluyó el ayuno en Plaza de Mayo: “el hambre en un país hecho de pan es un crimen ético y político”

Luego de 7 noches, y con una masiva concurrencia, la Mesa Ecuménica concluyó este martes las jornadas de ayuno y oración para denunciar el hambre y la desigualdad. El presidente de la CPM y Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, impulsor de esta campaña destacó que el ayuno fue un grito de resistencia democrática para mirar de frente al hermano que no tiene qué comer. El padre Miguel “Pancho” Velo, uno de los que mantuvo el ayuno e integrante de la CPM, señaló durante la bendición en el cierre de la jornada: “alarguemos el brazo para levantar a los caídos de este país, que el señor nos bendiga y haga de nosotros un pan compartido”.
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(Agencia) Este martes 9 de junio concluyó la campaña de “Ayuno y oración para despertar las conciencias” en la Plaza de Mayo. Esta protesta de ocho días de duración, que se inició el pasado martes 2 de junio en Plaza Congreso, fue impulsada por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, junto a la Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común.
“La libertad no puede ser la libertad de mercado para especular y fundir a un pueblo. No hay libertad verdadera sin justicia social, sin educación pública, sin salud y sin soberanía. Estar hoy en esta Plaza de Mayo, que tiene tanta memoria de lucha, nos obliga a decir con claridad: no vamos a permitir que se destruya el pacto democrático que nos costó tanta sangre reconstruir”, dijo Pérez Esquivel, referente de la lucha por los derechos humanos y presidente de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).
El padre Miguel “Pancho” Velo, integrante también de la CPM y uno de los ayunantes de esta semana, cuestionó en duros términos al gobierno de Javier Milei: “creo que ellos ya no sienten. Incluso deben creer que sus políticas son buenas. No saben del dolor que provocan, la carne herida del pueblo que está aquí con nosotros. Están en otro planeta, creen que con la Inteligencia Artificial o los números inventados de balances arreglan todo”.
El cierre de esta protesta coincidió con una fuerte Jornada Nacional de Protesta que trasladó el reclamo al plano sindical y de movilización pública. Las dos principales vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (la CTA Autónoma, dirigida por Hugo “Cachorro” Godoy, y la CTA de los Trabajadores, liderada por Hugo Yasky) marcharon desde el mediodía para unirse y dar un marco masivo al cierre del ayuno en Plaza de Mayo. En el escenario de cierre, también hablaron el cura Rodolfo Viano, el pastor de la iglesia evangélica Leonardo Schindler, el secretario general de ATE Capital Daniel Catalano y el referente de la comunidad musulmana en Argentina Sheij Mohsen Alí.
Además de dirigentes sindicales y de organizaciones políticas y sociales, también participaron de la jornada de cierre las y los integrantes de la CPM Elsa Pavon, el pastor Peter Rochon, Ana Barletta, Ana Soffiantini, María Sonderéguer, Ernesto Alonso y el secretario ejecutivo Roberto Cipriano García, y la directora general Sandra Raggio.
El acto unitario se centró en denunciar la situación del “hambre y la exclusión”, el desguace de estructuras estatales y el rechazo a las reformas de la gestión de La Libertad Avanza, con especial foco en la derogación de la Modernización Laboral implementada por el gobierno de Javier Milei.
Durante toda la semana, la carpa y el espacio ecuménico montado en la plaza funcionaron como un punto de encuentro diario. Se realizaron debates sectoriales, actividades culturales y jornadas de visibilización específicas, tales como la del pasado domingo enfocada en los derechos de las personas con discapacidad. La iniciativa también tuvo réplicas de reflexión y ayuno en plazas céntricas de distintas provincias del interior del país. “Nos convocan a la rebelión de las conciencias contra las injusticias para que juntos construyamos una sociedad mejor. Nuestro pueblo nunca renunció a valores como la solidaridad y el humanismo”, señalaron los referentes sindicales en el discurso de cierre, replicando el mensaje que Pérez Esquivel expresó el primer día de la convocatoria.
No-violencia activa
En el acto de cierre del ayuno, Pérez Esquivel, pronunció un discurso cargado de mística humanista, apelando a la resistencia pacífica y lanzando duras críticas a la situación socioeconómica actual. Ante todo aclaró que esta semana de ayuno no fue un acto de debilidad ni de resignación, sino una acción política de “no-violencia activa” destinada a interpelar éticamente a los gobernantes y a la sociedad. “Este ayuno y oración no ha sido un lamento de víctimas, sino un grito de resistencia democrática. Hemos puesto el cuerpo porque las palabras parecen haber perdido su valor para quienes gobiernan. Ayunar es despojarse para mirar de frente al hermano que no tiene qué comer. El hambre en un país hecho de pan no es una crisis económica, es un crimen ético y político”, manifestó.
Asimismo, fiel a la postura que ha sostenido históricamente junto a la Iglesia Tercermundista y los movimientos de derechos humanos, definió la pobreza extrema y la falta de alimento como una violación planificada a los derechos humanos. El referente criticó la entrega de recursos naturales, el desmantelamiento de las instituciones científicas y educativas, y las reformas laborales que debilitan el tejido social. Y finalmente, instó a la “rebelión de las conciencias” para superar la apatía y la fragmentación social, pidiendo la unidad de los sectores sindicales, sociales y culturales.
En un mensaje a las nuevas generaciones y a la militancia, Pérez Esquivel exhortó: “No caigan en el desánimo ni en la provocación de la violencia. La violencia es el recurso de los que no tienen argumentos. Nuestra fuerza es la verdad, la solidaridad y la organización comunitaria. Los convoco a caminar juntos, a no perder la esperanza, porque la esperanza no es esperar a que las cosas cambien, la esperanza es construir el cambio todos los días”. El discurso cerró entre aplausos de las columnas sindicales de la CTA y diversas organizaciones sociales, consolidando el rol de Pérez Esquivel, a sus 94 años, como uno de los referentes éticos y de consulta más persistentes en el arco de los derechos humanos en Argentina.
Por su parte, el padre Miguel “Pancho” Velo, integrante del grupo de Curas en Opción por los Pobres y uno de los religiosos que llevó adelante el ayuno completo de siete noches en la Plaza de Mayo, explicó el sentido de la protesta, criticó la insensibilidad de las políticas oficiales y llamó a la unidad social para “convocar a un lugar como la Plaza de Mayo a los distintos sectores de lucha que a veces están un poco fragmentados”.
Velo marcó una clara diferencia entre la acción de los manifestantes y la realidad que viven los sectores más vulnerables de la sociedad: “Yo me puedo dar el lujo político de ayunar, pero el pueblo está obligado al ayuno, a comer una vez por día con suerte. El pueblo no separa la fe de la lucha, porque no separa la fe de la vida”.
Unidad en la lucha
En tanto, el secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, tuvo un rol activo tanto en el acompañamiento del ayuno como en la organización de la marcha federal que selló el cierre de la protesta. Sus declaraciones se enfocaron en darle un sentido de urgencia ética a la movilización, alertar sobre el impacto de las medidas oficiales en la vida diaria y pedir mayor unidad para evitar la dispersión de las protestas. “La intención es convocar al esfuerzo personal y espiritual para comprometernos todos, confiar en nuestras fuerzas como hombres y mujeres que personificamos la Patria, y que hoy está tan avasallada. Esta tarea requiere una rebelión de las conciencias”, expresó. El dirigente advirtió sobre el estado de ánimo generalizado de la población, describiendo un escenario de desprotección que va más allá de lo económico:
“Lamentamos la crisis espiritual, además de material, muy grande que están atravesando la mayoría de los argentinos. [Buscamos] que la manifestación abrace esta iniciativa y diga que estamos dispuestos a trabajar fuertemente para modificar esta realidad dura y cruel que sufrimos”.
Al justificar la confluencia de distintos sectores en la Plaza de Mayo, Godoy enumeró las áreas que, según el análisis de la central obrera, están sufriendo el mayor ajuste: la salud pública, la atención a la discapacidad, la educación y el empleo. Uno de los puntos en los que más insistió fue en la necesidad de unificar las distintas protestas sectoriales –médicos, docentes, intendentes, movimientos sociales–, bajo un mismo paraguas de resistencia.
En el plano estrictamente sindical, y al coordinar la movilización unitaria con la CTA de los Trabajadores que lidera Hugo Yasky, Godoy remarcó que el objetivo de máxima de la presencia gremial en la calle es presionar políticamente para lograr la derogación de la Ley de Modernización Laboral.

















