GRAVES CONDICIONES DE DETENCIÓN Y HACINAMIENTO Clausuran los calabozos de una comisaría de mujeres en La Matanza

El Juzgado en lo Correccional 2 de La Matanza, a cargo de Horacio Guisso, hizo lugar al habeas corpus colectivo presentado por la Comisión Provincial por la Memoria a favor de las mujeres detenidas en la Comisaría 8ª de La Matanza Este-Mercado Central. La inspección del organismo, realizada en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, constató el agravamiento de sus condiciones de detención, hacinamiento extremo y un 360 % de sobrepoblación. El juez interviniente ordenó clausurar los calabozos hasta tanto se realicen obras de mejoras en las instalaciones edilicias. En la última semana, dos comisarías de Moreno que alojan mujeres también fueron clausuradas por decisión judicial, lo que da cuenta de un problema estructural que persiste.
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(Agencia) Al momento de la inspección realizada por la CPM, la comisaría 8ª de La Matanza Este disponía de dos calabozos y una celda de contraventores, con cupo total para alojar a 5 personas. Sin embargo había 23 mujeres detenidas, un 360% de sobrepoblación.
El hacinamiento crítico y las graves condiciones materiales de detención configuran, según el juez Guisso, “condiciones infrahumanas” que ponen en riesgo la integridad física y psicológica de las mujeres allí alojadas. Así lo definió el magistrado al momento de resolver favorablemente el habeas corpus presentado por el organismo en su calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura.
En su fallo, el juez correccional de La Matanza clausuró los calabozos de la dependencia hasta tanto se realicen las obras edilicias necesarias para garantizar su habitabilidad, prohibió el ingreso de nuevas personas detenidas y ordenó que en el plazo de siete días todas las mujeres alojadas en la comisaría sean trasladadas a unidades penitenciarias. A pesar que las comisarías no pueden alojar personas por más de 48 horas, una de las mujeres estaba detenida desde el 1° de mayo.
El hacinamiento crítico obliga a que las mujeres duerman en el piso compartiendo colchones o se turnen para hacerlo. Los calabozos sólo tienen una ventanita de mínimas dimensiones que da al pasillo interno, por lo cual no reciben luz ni ventilación natural generando un clima de agobio constante.
Los calabozos tienen humedad y hongos en las paredes, no hay calefacción y la única boca de suministro de electricidad está en el pasillo y deben tender alargues y zapatillas para enchufar un caloventor o una pava eléctrica, lo que resulta insuficiente y peligroso. En las entrevistas las mujeres refirieron que no pueden enchufar más de un artefacto porque se “producen chispazos y salta la térmica”.
Las 22 mujeres debían compartir un único baño ubicado en el calabozo 1, y la provisión de agua caliente, a través de un termotanque, sólo alcanzaba para que lleguen a bañarse tres personas. En la celda de contravenciones tampoco hay baño y tienen que llamar al personal policial para que las lleven a los baños del sector de oficinas.
En las entrevistas con el equipo del Mecanismo, las mujeres detenidas sostuvieron que la comida provista por la comisaría era poca y de mala calidad y que tampoco les proveían elementos de higiene y limpieza. La subsistencia dependía de las familias que podían llevar estos elementos.
En ese contexto de extrema vulnerabilidad, las mujeres denunciaron el impedimento del vínculo familiar: al ingresar en la comisaría a todas les secuestraron los teléfonos celulares y sólo podían hablar con sus familias durante 30 minutos los días lunes y viernes. Las visitas son sólo los jueves durante tres horas y no permiten el ingreso de varones ni niños, ni siquiera de aquellos que están en periodo de lactancia.
La grave situación narrada por la Comisión en el habeas corpus colectivo fue corroborada por las pericias ordenadas por el juez Horacio Guisso y realizadas por profesionales de la Asesoría Pericial del departamento judicial. Desde el aspecto social, “se observan indicadores claros de hacinamiento crítico y condiciones desfavorables para la salud biopsico-social de las personas alojadas en dicho espacio. No se constató la existencia de mobiliario suficiente, para un desarrollo cotidiano confortable en contexto de encierro. La comida descripta por las entrevistadas, sería de calidad deficiente y escasa para cubrir las necesidades nutricionales diarias de una persona adulta. No existe un lugar específico para la realización de visitas por parte del grupo familiar de los detenidos, que permita la privacidad de las mismas, generando que durante estas jornadas las condiciones de hacinamiento se magnifiquen”.
La grave situación descrita en esta comisaría se repite en otras dependencias de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Recientemente, también a partir de habeas corpus colectivos presentados por la CPM, la justicia clausuró los calabozos de otras dos comisarías de mujeres en Moreno. El organismo viene denunciando el incremento de la cantidad de mujeres detenidas en comisarías bonaerenses en los últimos años.

















