UNA POLÍTICA INSTITUCIONAL QUE YA ENTREGÓ 75 CARNETS Gimnasia reconoció como socios honorarios a otros 12 hinchas que fueron víctimas del terrorismo de estado

Se trata de una línea de trabajo que comenzó hace varios años y que se sostienen las sucesivas subcomisiones de derechos humanos del club platense. Esta fue la tercera ocasión en que se otorgaron reconocimientos y se homenajeó a las víctimas de crímenes de lesa humanidad, y participaron familiares, amigos y compañeros, además de la CPM y organizaciones sociales. “Gimnasia y Esgrima de La Plata (GELP) se convierte en el club que más reconocimientos de este estilo realizó a lo largo y ancho del país. Sabemos que aún quedan triperas y triperos por reconocer, por lo que nos mantendremos firmes en esta búsqueda”, afirmaron desde la institución durante el emotivo acto realizado este viernes en la sede social de 4 entre 51 y 53.
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(Agencia) “Triperas, triperos y público presente, nos encontramos en nuestro querido club para continuar una tarea colectiva que comenzó hace algunos años con la idea de reconstruir el pasado reciente de nuestra institución y la vida de aquellas triperos y triperas hoy ausentes víctimas del terrorismo de estado”, aseguraron los integrantes de la subcomisión de Derechos Humanos de GELP al inicio del acto.
En esta tercera instancia de reconocimiento de hinchas se realizó la entrega de 12 carnets de socios honorarios a las familias, amigos y compañeros de quienes padecieron el secuestro, el asesinato y la desaparición durante la última dictadura cívico militar y que, desde distintos espacios –como actividades deportivas, el coro o la creación de Estancia Chica-, fueron parte de la vasta comunidad gimnasista.
“Sabemos que Gimnasia es una parte fundamental de la historia e identidad de muestra ciudad y es por eso que las consecuencia de la represión política de aquellos años no les fueron ajenas. Actualmente contamos con una triste lista de más de 75 gimnasistas que defendieron nuestros colores y que, la mayoría de ellos, le heredaron la pasión a sus hijos, hijas y nietos”, destacaron.
Agregaron desde la institución deportiva que el compromiso con la construcción de memoria, verdad y justicia continuará durante los próximos años como parte de un aporte a la historia de la ciudad y la identidad de las víctimas.
Cabe destacar que la subcomisión de derechos humanos participa de los encuentros que la CPM viene realizando desde el año pasado con espacios de memoria de la provincia de Buenos Aires.
Con respecto a los y las hinchas homenajeados, en cada caso se leyó una breve biografía y se invitó a familiares y amigos a recibir el carnet de socio honorario y compartir unas palabras de recuerdo, mientras se proyectaban fotografías en una pantalla gigante.
Ramón Alberto Herrera Paneci: nació en 1945 en La Plata, vivió en Ringuelet, de chico le gustaba pasar tiempo en casa de su familia paterna en Santiago del Estero. También disfrutaba ir con su padre y su hermano Juan al Bosque a alentar al Lobo. Tuvo 6 hijos, trabajó en frigorífico Swift, fue delegado gremial e integró la Juventud Peronista. Entre 1976 y 1978 varios integrantes de su familia fueron perseguidos, secuestrados y asesinados por la última dictadura. En enero de 1978, mientras descansaba con su pareja e hija, una patota irrumpió en su domicilio, los secuestraron a ambos, a ella la liberaron días después y él permanece desaparecido.
Hugo Aníbal Lavalle Casamiquela: nació en 1952 en La Plata. Le gustaba tocar la guitarra, muchas veces animaba las reuniones familiares junto a su hermana. Jugó en La Plata Rugby Club. Su fanatismo por Gimnasia provenía de toda su familia, su papá fue reconocido por el club por sus 50 años como socio y su mamá era la más apasionada del Lobo. Lo llevaba a su hijo a la cancha desde chico. Hugo estudió arquitectura en la UNLP, militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y fue asesinado en octubre de 1975 en el marco del Operativo Independencia llevado a cabo por el ejército en Tucumán. Aún permanece desaparecido.
Luis Ignacio López Comendador Molina: nació en julio de 1954 en La Plata, ingresó al peronismo con la Unión de Estudiantes Secundarios participando del Centro de Estudiantes. Estudió en la UNLP, militó en la JUP y en Veterinaria formó parte como vocal de la lista Azul y blanca del Centro de Estudiantes. Era hincha de Gimnasia, integró el coro del club hasta el último tiempo de su vida. En la previa al golpe, la Concertación Nacional Universitaria junto a la Triple A irrumpió en su casa buscándolo. Aquella vez, sin suerte. Para fines de 1976 la inteligencia de la policía de la provincia tenía un informe completo de sus actividades y de su familia. En junio de 1977 un grupo de tareas ingresó a su domicilio y fue secuestrado. Nunca se supo por qué centros clandestinos fue pasado y hasta el día de hoy continúa desaparecido.
Isabel Nelly Mateos, Elsa Noemí López Mateos y Carlos Alberto López Mateos: Isabel nació en 1923 y tuvo 3 hijos: Elsa Noemí, Luis Adolfo y Carlos Alberto. Toda su familia es oriunda de La Plata, vivió en City Bell, y ella trabajó en el Instituto General San Martín de La Plata. Su hija Elsa estudió bibliotecología en Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP y se casó 15 días antes de su secuestro. Carlos Alberto fue un militante social y político, estudió en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Ciencias Sociales de la UNLP, militó en la JUP y luego en Montoneros. Gracias a Isabel, la familia heredó la pasión por Gimnasia. Luis jugó en las inferiores del club y junto a Carlos solía ir a los partidos disputados en el Bosque. Siempre estuvieron atentos a lo que pasaba con su amado Lobo. El inicio de la última dictadura fue un punto de inflexión para la familia ya que la persecución política terminó con la desaparición de varios de sus integrantes. El 12 de noviembre de 1976 Isabel fue secuestrada en un operativo ilegal en una casa de City Bell. El mismo día fue secuestrada Elsa Noemí en una casa de Villa Elvira en un operativo a cargo del Regimiento 7. Casi un mes después, Carlos fue asesinado por una patota en la calle 67 entre 14 y 15. Su cuerpo fue secuestrado y desaparecido.
Omar Aldo Rapachini Castellini: nació en enero de 1938 en La Plata, trabajó desde joven lo que le impidió realizar estudios universitarios. Tuvo dos hijos. Era hincha y socio de Gimnasia por herencia paterna. Lo recuerdan como una persona muy carismática, simpática y agradable, con una sonrisa muy particular y socialmente muy comprometido con la gente de su barrio. Militó en el peronismo. En marzo de 1976 fue allanado su domicilio. Y en la madrugada del 7 de junio de ese año su casa fue nuevamente intrusada por personal de la Marina. Ese día Omar fue secuestrado y su local fue saqueado. Su cuerpo sin vida fue hallado al día siguiente, con notorios signos de torturas.
Mario Enrique Salerno: nació en febrero de 1952 en Tandil y vivió allí hasta los 20 años cuando se mudó a La Plata. Trabajó en el Ministerio de Obras Públicas y quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona afectuosa, alegra, generosa, solidaria y con una sonrisa única. Le guastaba cantar y contar chistes. Militó en la Federación Universitaria para la Revolución Nacional, más tarde en la JUP y en el último tiempo en Montoneros. Fue secuestrado en octubre de 1976 en calle 3 y 39, y gracias a testimonios de sobrevivientes se supo que Mario fue trasladado a los siguientes centros clandestinos de detención: Destacamento de Arana, El infierno y La Perla. En este último lugar fraguaron su muerte a través de un presunto enfrentamiento.
Eda Elba Vega Ferreti y Ricardo Osvaldo Vega Ferreti: ambos nacieron en La Plata. Osvaldo, delgado y de pelo largo, es recordado como una persona formal, tranquila y de pocas palabras, con humor negro inteligente. Cursó en la Facultad de Ciencias Médicas dela UNLP. Militó en el PCML y allí conoció a Mirta Alicia Valacini con quien se casó y tuvo dos hijas. Por su parte, Edda, de figura delgada y pelo corto, tenía admiración por su hermano mayor. Desde muy joven trabajó como administrativa en el Frigorífico Swift de Berisso y fue delegada sindical por elección de sus compañeros. Integró la Federación de Obreros de Industria de la Carne. Militó en el PCML al igual que su hermano y su cuñada. Era socio de Gimnasia y desde pequeño fue a la cancha. La persecución de la dictadura provocó que Osvaldo pasar a la clandestinidad. En diciembre de 1977 a la medianoche Edda fue secuestrada en un operativo ilegal a cargo del Ejército en un domicilio ubicado en Caballito, Buenos Aires. Un mes después fue secuestrado Osvaldo. Ambos casos y el de varios militantes más de aquella organización fueron víctimas de lo que se llamó Operativo Escoba. Según testimonios, Edda fue vista en los centros clandestinos Club Atlético y El Banco. En este último también fue visto Osvaldo. Continúan desaparecidos.
Ana María Cameira Pérez Delgado: nació en 1943 y vivió en La Plata. Trabajó como asistente social en un centro de promoción de la comunidad de la municipalidad de La Plata. Militante del Partido Comunista Revolucionario, fue secuestrada junto a tres compañeros de militancia el 13 de mayo de 1975 en la esquina de 17 y 42. Los cuatro fueron encontrados sin vida el 14 de mayo en camino a La Balandra. Su caso aún espera justicia.
Rubén Héctor Fiora Chiodo: nació en Berisso en 1951, sus compañeros lo apodaron “el Chino”. Le encantaba la música, la literatura y el dibujo que, además, era su profesión. Practicaba varios deportes. Tuvo dos hijas, la segunda no la llegó a conocer. Hincha de Gimnasia. Estudió Medicina en la UNLP, militó en la Liga de Estudiantes Socialistas, luego en la JUP y finalmente en Montoneros. Fue asesinado en la vía pública en octubre de 1976. Hasta el día de hoy continúa desaparecido.

















