Nancy, el último de una larga lista de desapariciones en Corrientes

Nancy Godoy tenía 52 años, era la directora de la escuela 626 del departamento correntino de Esquina, y estuvo 21 días desaparecida. El 6 de octubre alrededor de las 20:45 la maestra le escribió por WhatsApp a su hijo que había llegado bien a la estancia donde estaba ubicado el establecimiento educativo. Dos meses antes de que su cuerpo apareciera sin vida, en una zona de difícil acceso conocida como Laguna Yacaré. A más de dos años de la desaparición de Loan Peña, el caso de la docente vuelve a poner bajo la lupa la respuesta del Estado provincial a las familias de las víctimas. “Fuimos destratados desde el primer día”, dijo Sebastián, uno de los tres hijos de Nancy Godoy. Como suele ocurrir en estos casos, la policía tardó ocho días en tomar la denuncia y 15 en empezar a buscarla.
ANDAR en Corrientes
“Es una vergüenza cómo se comportaron, la poca información que nos dieron, no merecen ocupar esos cargos, son personas sin corazón, mi madre tenía un propósito en esta vida, tenía más para dar”, le contó a ANDAR el hijo de Nancy Godoy. Con la voz entrecortada por la emoción, Sebastián dijo que su madre “era una mujer trabajadora y luchadora, que nos protegía”. Ya quebrado en llanto, tomó la palabra otro de sus hijos, José, ante la prensa y expresó: “Esto no se va a quedar así. No queremos que se tape la verdad. Mi madre era alguien de fe y fue ella quien me enseñó todo eso a mí. Queremos que se haga justicia”.
Godoy había escrito una carta que envió al Consejo General de Educación, en la cual describió el estado deplorable de abandono en que se encontraba el edificio. “¿Dónde está el ministerio de Educación que no garantiza condiciones dignas en las escuelas rurales?”, se preguntó Hilda Presman, referente de la defensa de los derechos humanos en esa provincia. La causa ya reúne cinco detenidos y los investigadores analizan la hipótesis de un femicidio. Los sindicatos docentes realizaron el jueves 29 un paro nacional de duelo y de exigencia de justicia y esclarecimiento.
La escuela estaba dentro de una estancia llamada El Curupí de la familia Nemesio donde había un coto de caza. Eran los dueños de la estancia los que tenían que disponer el traslado y el alojamiento de la docente, a quien mandaron a convivir con empleados de los Nemesio, donde después fueron encontradas pertenencias suyas.
Godoy solía pasar los días hábiles en ese lugar donde la señal telefónica era muy débil y volvía a su casa los fines de semana con ayuda de los peones rurales. Por eso, su familia recién hizo la denuncia el 14 de octubre, cuando no regresó como hacía habitualmente. Ella era directora suplente de la Escuela Rural 626 desde agosto de este año, ubicada en el paraje El Malezal. Su trayecto era ir hasta el Puesto 9, y luego recorría a caballo un tramo que le implicaba una hora y media. La acompañaba Rosa Leguizamón, una de las detenidas de la causa, en cuya vivienda se encontraron prendas pertenecientes a Godoy, una campera negra y un par de alpargatas.
Testimonios incorporados a la causa, situaron a Ireneo Zarza –capataz de la estancia El Curupí– en una tapera situada a 150 metros del establecimiento escolar durante las horas previas a la desaparición. Zarza quedó detenido en una investigación que no descarta la hipótesis de que haya sido un femicidio. El cuerpo de la maestra fue encontrado a 15 kilómetros de la escuela por las fuerzas de seguridad que rastrillaban la zona a caballo. Además de Leguizamon, los implicados que están detenidos son su pareja Nahuel Rojas, Ezequiel Bordón, Irineo Zarza y el peón Felipe Dionisio Sandoval.
Arriesgarse para comer
Cuando asumió como directora suplente de la Escuela Primaria Común 626, Godoy llevaba diez años sin conseguir un cargo docente estable. Allí había ocho alumnos matriculados, pero el edificio presentaba serios problemas de mantenimiento producto de décadas de abandono. Ella misma filmó un video donde muestra los bancos al sol mientras los limpia, tratando de rescatar libros mojados, los baños tapados. Además, con fecha 28 de agosto, Godoy escribió con su propia letra manuscrita un acta para denunciar estas deficiencias ante las autoridades provinciales. “Cuando me apersono a dicha institución, la parte edilicia está totalmente abandonada, sucia, con bichos de todo tipo […]”.
Además, la maestra asesinada recogió dos versiones sobre la ausencia del docente anterior. Según los vecinos, llevaba dos o tres años sin concurrir a la escuela. Sin embargo, cuando le entregaron la llave del establecimiento, le habrían dicho que se había retirado un mes antes. En cuanto a la información de los estudiantes declaró: “No constatan registros ni ningún tipo de documentación del año 2026 o 2025, 2024, sólo existen registros de otros años, muy viejos que den información de esta institución”. En la denuncia de Godoy aparece mencionada una de las detenidas, Leguizamon: “Yo y la señora Rosa limpiamos, dejamos en condiciones de poder estar, pero falta desratizar contra roedores y murciélagos del techo. También se encontraron bolsos de cemento hechos piedra (…) Las paredes de frente tienen rajaduras, el techo de adelante parece que en cualquier momento se cae, los ventanales rotos, al estar tanto tiempo cerrada la humedad por dentro los deterioró, las telas se rompen, sacando paladas de tierra y suciedad de ratas, murciélagos, están entre el techo y el machimbre; por la noche no te dejan dormir y el olor es insoportable. Así me quedé durmiendo en este lugar” afirmó Godoy.
Hilda Presman, referente de derechos humanos en Corrientes, explicó que el salario docente en puestos se duplica por las condiciones inhóspitas, y puede ir desde 700 mil pesos hasta un millón y medio. Para ella, lo ocurrido con la maestra Godoy tiene que ver con el desprecio. “¿Quiénes van a las escuelas rurales? Los hijos de los peones. En esta lógica de patrón de estancia, no sé si importa mucho que un hijo de peón acceda a la universidad. Solo lo mínimo para que siga trabajando donde antes estuvieron sus padres y sus abuelos.”, sentenció. Según su interpretación, las condiciones educativas pueden reproducir desigualdades entre generaciones. Y respecto de la hipótesis de la fiscalía, desconfió de que se haya tratado de un femicidio. “A no ser que me digas que es la base operatoria de algo más grande, no lo sé. Se quiere instalar que fue una peonada”, sentenció.
Otra teoría menciona al director, acusado de percibir grandes cantidades de dinero y desvíos de fondos, lo que hubieran convertido a Nancy Godoy en un estorbo. Sin embargo, pese a no ser descartado aún, no hay elementos que apoyen esta teoría.
El hecho es que además de Godoy y Peña, en esta provincia se cuentan ya muchos otros casos de desapariciones, algunos con la aparición del cuerpo, otros no. Los que tuvieron vinculación directa con la violencia institucional fueron los de Lautaro Rosé, Kevin Candia y Ramón Arapí, entre otros.
Testimonios bajo coacción
En el caso de Nancy Godoy también hubieron advertencias de malos procedimientos y confesiones bajo tortura. El abogado de Ezequiel Bordón, Norberto Codazzi, denunció que su defendido se vio obligado a confesar. “Hay una lógica de te voy a sacar una declaración a las trompadas que es frecuente en la provincia”, explicó Presman. El pasado miércoles 21 de octubre, los vecinos de Esquina marcharon pidiendo justicia.
La muerte de Nancy remite ineludiblemente a Loan Peña, a Lautaro Rosé, pero también a Lautaro Nahuel Insúa a Ismael Sosa, a Franco Casco, a Ezequiel Demonty, a Facundo Astudillo Castro y a Santiago Maldonado porque el problema de los desaparecidos no es solo provincial, aunque Corrientes ya le compite a Chubut, que es la provincia con mayor cantidad de desapariciones en democracia.
Según el portal Mujeres que no fueron tapa, “Nancy era maestra, cocinera y todo lo que se necesita en una escuela rural, la 626, de Corrientes a la que llegaba después de una hora y media arriba de un caballo, recorriendo 70 kilómetros de senda. Y desapareció porque el Estado la mandó a una escuela abandonada, dentro de una estancia privada donde el capataz se cree dueño de los cuerpos y las vidas de las que trabajan ahí. El 28 de agosto, a mano con su letra cursiva había presentado un reclamo ante el Consejo Escolar por el estado de abandono de la escuela. Inodoros llenos de barro, ratas, sin agua, sin nada. Fue ella acompañada de una madre la que limpió la escuela para poder dar clases a los hijos de los peones. Volvió a la escuela y a los pocos días desapareció”.
En un comunicado de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), la secretaria general, Sonia Alesso, afirmó: “Nancy Godoy es una como miles de maestras que recorren grandes distancias para ir a trabajar, una maestra que hace de maestra, directora y personal de limpieza por un salario indigno. Parece que hay gente que descubrió cómo trabaja una persona en una escuela rural o se alarman por la ruralidad. Hace años venimos denunciando en CTERA las condiciones de nuestros docentes que trabajan en las grandes periferias de la Argentina”.
Por otra parte, el abogado del caso Rosé y otros, Hermindo Gonzalez, comentó: “Todos esos docentes a la vera de la ruta, son víctimas de un sinnúmero de delitos vinculados al desamparo institucional, de una abandono que no es gratuito, viene nulo interés en poner el ojo en la docencia. Sin ir muy lejos, la semana pasada en Corzuela nos enteramos que un camionero que llevaba a una docente, la quiso violar, se escapó y lo detuvieron. Son hechos que tienen que ver con el abandono a la educación en general”.

















