110 días de la desaparición de Axel González en Chaco

El 17 de mayo la ciudad de Fontana, provincia de Chaco, fue impactada por la desaparición de Axel González, un joven de 21 años que fue visto por última vez mientras escapaba de la policía. Según el testimonio de su amigo, Ariel Lázaro, estaba siendo perseguido por personal de la Comisaría Segunda de Fontana. Axel vivía en el barrio Tacay, límite entre las ciudades de Fontana y Puerto Tirol, y se ganaba la vida haciendo changas. “La Justicia chaqueña tardó mucho tiempo en desafectar a la Policía Provincial para la búsqueda del joven, y dejarlo en manos de fuerzas de seguridad nacional. Este pedido era reclamado por la familia y el Comité de Prevención de la Tortura de Chaco”, dijo Mauricio Amarilla, de la agrupación Familiares Chaco.
ANDAR en Chaco
(Agencia) “Hoy se cumplen 110 días de la desaparición de Axel, sin ninguna novedad para la familia y la ciudadanía en general, con una notable falta de acompañamiento a la familia de Axel. El Gobernador Leandro Zdero nunca los recibió ni visitó su casa. La única vez que habló con la madre de Axel fue cuando ella se acercó en el acto central por el 9 de julio que se desarrolló en Fontana”, cuestionó Mauricio Amarilla en diálogo con ANDAR. Y agregó: “El intendente Fernando Cuadra, del mismo signo político que el gobierno provincial, vetó una ordenanza aprobada por el Concejo Municipal donde ordenaba acompañar a la familia de Axel desde lo psicológico, logístico, hasta en el sustento diario ya que al ser familia de muy bajos recursos que están abocados a la búsqueda no podían hacer ‘changas’ que es su forma de ganarse el pan.
El referente de derechos humanos informó que la justicia local decide crear una Fiscalía Especial por el caso Axel, como parte la Fiscalia de Derechos Humanos, lo cual pone en evidencia que no se descarta la participación de agentes públicos. “Ante todo estos indicios estamos ante una desaparición forzada de persona, justo en el 50° aniversario del inicio del proceso militar que hizo desaparecer a 30 mil argentinos”, apuntó Amarilla.
Axel salió de la casa de su mamá el sábado 16 de mayo, cerca de las 20, para encontrarse con su novia, Ludmila Villordo. Se sabe que se demoró en la calle hasta la madrugada con Lázaro, su amigo de la infancia. En un audio que le envió a Villordo, Axel contó que fue perseguido por un patrullero y que los policías lo estaban hostigando, acusándolo del robo de una moto. Este amigo fue el primero en declarar como testigo pero luego fue imputado por el fiscal Luciano Santos, en el marco de la pista inicial que apuntó a responsables civiles. En su declaración testimonial confirmó que Axel corrió hacia una zona de monte y bañados para escapar de los policías de la comisaría 2ª de Fontana.
La abogada de la madre de Axel, Gabriela Tomljenovic aseguró que “hay muchos testigos que tienen miedo, porque hay un abuso sistemático por parte de la policía de la Fontana y de Puerto Tirol, manejos no legales en cuanto a perseguir jóvenes, en barrios marginales donde la realidad es que corre la droga, y entonces se naturaliza que la policía te persiga, te acose, te corra, te meta preso y te cague a trompadas. Así, los pibes no dicen nada porque saben que el vuelto no es caramelo”. La letrada destacó que el miedo de los vecinos es tan grande que ni siquiera aceptan declarar bajo identidad reservada. Sin embargo, consultada sobre la persecución del patrullero, expresó que “el número de testigos que son coincidentes en ese aspecto son muchos”.
Axel tiene muchos hermanos y hermanas, entre ellas Cintia, que lidera el reclamo para que aparezca y haya justicia. El joven ya había sido víctima de varios episodios de acoso policial. En 2024 ingresaron de civil a su casa, en otro momento le rompieron las costillas, y una tercera vez lo obligaron a golpear a un detenido bajo amenaza de ser golpeado. Cuando su mamá le decía de ir a denunciar, Axel se negaba con el argumento de que iba a ser peor. De hecho, otra fuente del caso comentó que es posible que el joven haya estado en el momento y lugar equivocado, y supiera algo comprometedor respecto de “las fuerzas del orden”, porque en los últimos días había desarrollado pánico a los uniformados.
El temor de los testigos también hizo que la Fiscalía emitiera una medida cautelar para tratar de protegerlos. “Sabemos que un abogado defensor de los policías sacó del expediente una declaración testimonial y la filtró a un medio que la difundió tal cual en las redes, con todos los datos personales del declarante”, dijo Tomljenovic al justificar por qué pidieron una medida cautelar. “Se dice que la cautelar es un bozal legal pero no es así, queremos que los medios hablen de la causa, que no se olviden de Axel, lo que no se puede es ventilar el contenido de pruebas, eso puede comprometer a la investigación”, explicó.
Tomljenovic enfatizó: “Tuvimos pérdida de tiempo muy valioso en los primeros diez días, porque su mamá, María Inés Gómez, apunta a la fuerza policial desde el minuto cero, la causa se radicó en la fiscalía de Derechos Humanos, a cargo de Luciano Santos, pero en ese tiempo no hizo nada útil. Nunca logramos que nos recibiera con la mamá, le hice saber de manera informal, que advertía que debía dar intervención a una fuerza federal, porque estábamos ante una desaparición forzada. No hizo nada de eso, tampoco apartó a la policía del Chaco”.
La familia de Axel tuvo una reunión con el subsecretario de Seguridad, Juan de la Cruz González, y su hermana Cintia enfureció al enterarse que los policías de Fontana fueron trasladados a la zona metropolitana. La joven le dijo al funcionario que esto “era una burla”. Y lo increpó: “Qué garantía me das vos de que ellos no estuvieron ahí alterando la investigación”.
A las pocas horas de la desaparición del joven, Romina Duarte, vicepresidenta del Comité Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT) de Chaco, viajó a Fontana. “Cintia, nos comentó que a Axel se lo ve la última vez el domingo tipo 2 de la mañana, según los testigos, mientras lo estaba persiguiendo personal policial, particularmente un patrullero”, dijo. Como suele ocurrir en este tipo de casos, los policías de la comisaría de Fontana no le tomaron la denuncia a María Inés Gómez. En Resistencia tuvo mejor suerte, y allí la fiscalía de turno 14 determinó que era un hecho de violencia institucional.
“El día 21, la familia se movilizó a la Fiscalía para solicitar explicaciones sobre el avance de la causa, y la acompañamos. Cintia dijo que no se estaba investigando a la policía, que no allanaron la comisaría 2da ni se citó a declarar a los policías que estaban de guardia, ella no sabía ni siquiera si se habían tomado las cámaras de la comisaría porque tampoco nadie le informaba nada”, reconstruyó Duarte. Y el 27 de mayo el CPPT fue aceptado como querellante.
“En todas estas medidas de pruebas que se tomaron había participado la policía provincial, en el expediente constaba que el 18 y 19 se habían tomado testimoniales en una unidad policial, no en una sede judicial, y solamente estuvo la policía, no estuvo nadie del Poder Judicial, ni un ayudante fiscal, ni el fiscal”, cuestionó la letrada. Y agregó que el allanamiento no se hizo en la comisaría, ni se llevó a los perros allí para ver si había algún rastro odorífico respecto de Axel, no se hizo tampoco una prueba de luminol. Duarte explicó que el fiscal armó una hipótesis con los civiles que ensuciaba a la víctima.

















