LA COMPLICIDAD CIVIL EN LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR Juicio Mercedes Benz: “Fueron los empresarios quienes empujaron a los milicos a llevar a cabo el golpe de Estado”

El pasado 22 de octubre comenzó la primera audiencia en la causa de lesa humanidad Mercedes Benz, donde declaró el único imputado Juan Ronaldo Tasselkraut, gerente de producción de la filial argentina de la empresa alemana durante la última dictadura militar. Tasselkraut está acusado de privación ilegítima de la libertad que sufrieron Héctor Ratto y Diego Núñez. Ratto logró sobrevivir y dio cuenta de haber sido secuestrado dentro de la empresa y haber escuchado cómo Tasselkraut le pasó a la patota la dirección de Núñez, quien fue secuestrado y permanece desaparecido.
ANDAR en la justicia
(Christian Madia para Agencia Andar) El caso de la empresa Mercedes Benz es similar al de la automotriz Ford, donde los integrantes de la comisión gremial interna fueron secuestrados dentro de la misma fábrica. A finales de la década del ’60, los trabajadores de Mercedes Benz insistían en la conformación de comisiones internas independientes de los gremios cabecera (por ejemplo SMATA) para poder profundizar los reclamos salariales y por mejoras en las condiciones laborales.
El trabajador Héctor Ratto había ingresado a la automotriz en 1967, luego de haber estudiado en la escuela fábrica de la misma Mercedes Benz, por entonces tenía 19 años. Una década después, el viernes 12 de agosto de 1977, en la planta que Mercedes Benz tenía en la localidad de González Catán, Ratto fue convocado a la oficina del gerente de producción, Juan Ronaldo Tasselkraut, que lo esperaba junto a dos personas de civil que “lo venían a buscar”.
En diálogo con ANDAR, Ratto recuerda aquel día: “ya venían desapareciendo varios compañeros de la empresa. Ese 12 de agosto, cuando llego a la fábrica, ya se habían llevado a un compañero que tenía mi mismo apellido, lo habían metido en un cuarto que tenía la policía en la entrada de Mercedes Benz y lo estuvieron golpeando. Cuando se dieron cuenta de que no era el ‘Ratto’ que buscaban, me vinieron a buscar a mí. Se acercó un tipo de vigilancia con la intención de que saliera de la fábrica, con el cuento de que me llamaban por teléfono desde mi casa. Eso resultaba imposible porque para una comunicación telefónica en aquella época tenías que llamar a la operadora y tardaba dos horas como mínimo y yo recién ingresaba a mi turno laboral”.
Esa misma mañana, el grupo de tareas ya había secuestrado a otro operario de la sección que era hijo del capataz de la línea de montaje y el mismo padre les había comunicado al resto de los trabajadores, que habían secuestrado a su hijo. Aquel hecho ya ponía en alerta a Ratto, sospechando que la intención era hacerlo salir de la fabrica para llevárselo.
“Me quedé adentro de la fábrica para resguardarme porque me sentía seguro junto al resto de mis compañeros. Cuando vino el capataz general del turno tarde, me dijo que yo tenía permiso de salida porque estando ahí adentro lo comprometía. Yo le expliqué las razones por las cuales decidía quedarme en la fábrica. Varias horas después, se acercó el capataz del turno noche y me dijo que lo acompañe afuera, ante mi negativa, él elevó el comunicado al gerente de producción. Al rato aparece el propio Tasselkraut y me dice: ‘te llevamos porque hay dos personas ahí que te quieren llevar con ellos’ y me pide que lo acompañe a la oficina. Cuando ingreso, estaban estos dos tipos sentados muy confianzudamente, eran policías, yo me senté en la punta del escritorio, hasta que vinieron los milicos, en ese interín de 20 minutos, suena el teléfono. Tasselkraut atiende, y le pasan la dirección del compañero Diego Núñez”.
Ratto conocía el domicilio de Núñez debido a que un mes antes éste había ido a donar sangre para la esposa de Ratto que estaba internada en la clínica “Los Cedros” de San Justo. “Cuando vuelvo a escuchar la dirección, me di cuenta que era la casa de Núñez. Era obvio que la llamada provenía de la oficina de personal de la empresa. Tasselkraut le pasó el teléfono a uno de los tipos y éste se pone a repetir y escribe en un papelito la dirección”, agrega Héctor. Unas horas después, se llevan a Ratto a la comisaría de Ramos Mejía, donde queda detenido hasta el 17 de agosto. Luego le hacen firmar un papel diciéndole que lo liberarían, pero no fue así. “Estos mismos tipos que habían estado en la oficina de Tasselkraut, me encapuchan y me llevan a lo que después reconozco como el centro clandestino de detención ‘El Campito’ (también conocido como “Los Tordos”), dentro de la guarnición Campo de Mayo”.
Estando en cautiverio, Ratto pudo reconocer a varios de sus compañeros de Mercedes Benz: Alberto Gigena, Juan José Mosquera, Alberto Arenas, Fernando Del Contte, Jorge Leichner y el propio Diego Núñez.
“Durante las sesiones de tortura me preguntaban por la actividad de mis compañeros: de qué partido eran, de qué organización, cuál era la ideología de cada uno. El 31 de agosto nos ponen a todos en fila y nos llaman por número, a mí me habían asignado el 478. Nos dijeron que nos iban a trasladar. Íbamos subiendo uno por uno a un camión y cuando llegó mi turno, se acerca uno de los represores y me dice; ‘vos no. Vos te quedas’, y me llevan nuevamente a la cocineta donde habíamos estado todos hacinados y encadenados. Ese día se llevan a todos los compañeros junto a otros secuestrados. El galpón quedó vacío. Finalmente me liberan el 2 de septiembre”, rememora Ratto.
La causa se inició en el año 2002 a partir de la denuncia de familiares de trabajadores desaparecidos de Mercedes Benz; en 2007, una parte de la causa quedó radicada en la jurisdicción de San Martín porque muchos de los obreros estuvieron secuestrados en el CCD ‘El Campito’ y en 2014 se procesaron a algunos de los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad por los hechos ocurridos con los obreros de la fábrica. Recién en 2021 se logró citar a declaración indagatoria a Tasselkraut, pero en abril de 2022 la justicia dictó su sobreseimiento, revocado meses después por la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín, que procesó a Tasselkraut por los hechos que tuvieron por víctimas a Ratto y a Núñez.
Ratto nunca había regresado a la fábrica donde trabajó tantos años, hasta el día de la inspección ocular para este juicio. Tampoco se había vuelto a cruzar cara a cara con el gerente de producción. “Cuando volví por primera vez a la fábrica, estaba todo desmantelado, no había nada. Realmente había muy poco para reconocer. Respecto a Tasselkraut, tampoco lo había vuelto a ver hasta el pasado 22 de octubre durante la primera audiencia, la sensación que me produjo su declaración fue de mucha bronca e inclusive no me siento bien al recordar todo lo que dijo. Pero podría marcar como punto sobresaliente del juicio que no muchas veces se llega a culpar a un civil, cuando fueron ellos los que empujaron a los milicos a llevar a cabo el golpe de Estado. Mercedes Benz se ha beneficiado con créditos que ha obtenido y no han pagado, y pasaron esos montos directamente a la deuda externa que pagamos todos”, confirma Héctor.
Sol Hourcade, abogada querellante del CELS, señala: “tengo la expectativa de que se pueda demostrar el ataque que hubo sobre la clase trabajadora en esa época, pero también las formas de lucha, de organización, de solidaridad y de resistencia”.
Este juicio representa una oportunidad fundamental para avanzar en el juzgamiento de la responsabilidad empresarial sobre crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar, ya que una de las grandes deudas pendientes del proceso histórico de Memoria, Verdad y Justicia es el juicio y castigo para todos los partícipes civiles, entre ellos integrantes de empresas y grupos económicos financieros que se beneficiaron económicamente y sus directivos fueron partícipes de delitos cometidos contra trabajadores y trabajadoras. En Argentina se juzga penalmente a personas, pero no a empresas. Juan Ronaldo Tasselkraut llega a este juicio con su nombre y apellido, pero representa la participación empresarial de Mercedes Benz en delitos de lesa humanidad.
El juicio se lleva adelante el Tribunal Oral Federal 1, integrado por los jueces Daniel Gutiérrez, Héctor Sagretti y Silvina Gutiérrez, en los tribunales de San Martín (Pueyrredón 3728).

















