ENTREVISTA María Tapia, fuera del molde

El sábado 17 de octubre a las 18 hs inaugura en el Museo de Arte y Memoria de la CPM la muestra María Tapia oficiala overlockista. Un recorrido por la obra de la artista que da cuenta de una historia compartida de vacíos, insilio y clandestinidad pero también de resistencia y expresión. En esta entrevista Tapia da cuenta de cómo su trayectoria y su obra se hilvanan en la historia colectiva y se proyectan hacia el presente.
ANDAR en La Plata
(Agencia Andar) “Soy una trabajadora de las artes”, se define María Tapia al iniciar la charla en su taller. Hace dos años que se estableció en Villa Elisa, volviendo después de mucho tiempo a La Plata, la ciudad en la que nació y de la que debió huir. Perseguida en el ’77 se escondió en el conurbano y atravesó en el insilio la dictadura usando distintas identidades.
Su historia personal es indivisible de su obra. Es su trayectoria la que habla a través de la diversidad de materiales que trabaja y entreteje: sus ideas políticas, la desaparición de su compañero previa a su insilio, el desarraigo, las tramas que tuvo que ocultar detrás de cada nueva identidad que adoptó para sobrevivir. “En diciembre nos casamos y él desaparece a la semana y yo me fui de La Plata sin nada. Yo me rompo la columna con mi compañero, escapando y cuando me fui no me llevé ni el yeso, no me llevé nada. Al yeso lo enterré en una casa, en una choza que me habían prestado plata para comprar por Abasto”, recuerda.
“Cuando abandoné La Plata trabajé de lo que podía en casa de familia, cama adentro, como pude, y después trabajé en fábricas textiles”, cuenta. La base que había conseguido obtener en sus primeros años de carrera de diseño industrial le sirvió para acomodarse en ese mundo laboral como obrera y recibir el “delantal azul” de oficial overlockista manejando esa máquina. “Yo todo ese tiempo no podía hacer nada, salvo los dibujos de cursos que hice en la Pitman con otro documento, que es lo que parte de lo que se va a ver en la muestra… no podía ser lo que yo era”.
Con esa historia hilvanando los distintos momentos de su producción es que la curadora Carolina Muzi seleccionó las piezas que integran María Tapia Oficiala Overlockista, la muestra que inaugura este 17 de octubre y podrá recorrerse en el primer piso del Museo de Arte y Memoria de la CPM hasta diciembre. “Me parece que mi obra es lo que yo pude decir todo el tiempo con las desapariciones, no sólo de mi compañero, sino de mis amigos, de mi contexto. Y además de esa expulsión casi de La Plata”.
La diversidad de materiales es algo que define su producción y es parte de un estilo que se define al hacer más allá de con qué. “Yo siempre digo que soy un inútil que hace cosas que necesito trabajar con las manos. Nunca tengo una experticia como se dice ahora, no soy especialista en nada, hago lo que se me ocurre y como puedo por ese… como impulso, esa necesidad – asegura- Entonces siempre estoy pensando cómo decir y qué sirve, que a veces me digo que estoy haciendo, porque remover el pasado por el pasado es porque es una tarea de memoria y ojalá sirva a otros”.
“Las ausencias fue lo que empezó a aparecer con el barro, cuando empecé cerámica, en algún momento que tuve suficiente barro entre las manos, empezaron a aflorar los fantasmas que tenía. En realidad lo primero que había aparecido es como un modelado de la cabeza de Domingo de mi compañero, como esta cosa de tocar al otro de algún modo – recuerda Tapia- Y después, ya un poco más formada, aparecieron en distintos momentos, también unas sombras, otras ideas, los pájaros … Y aparecieron los vestidos, los alambres, porque con el modelado toda esa cosa más etérea, más aérea, era imposible con la arcilla”.
Dibujos con lápiz y tintas, un libro enorme de chapa de hierro calada soldada y esmaltada, filigranas de fardo soldado a punto, manos de resina, piezas de cerámica, estructuras de hierro y textil, objetos, bordados, costuras. En el recorrido por su obra los materiales imponen desafíos y también hablan de su contexto.
“Creo que el arte es un modo de resistir por lo menos de salir del molde, de evitar el molde. Justamente en la moda, yo siempre he hecho moda, pero por fuera, como con algo de poner lo propio. No sigas el molde. El trabajo por ejemplo de las presas políticas que hice, el libro de Hierro, era en realidad un homenaje pero también es pensar qué modas nos atraviesan ahora y cómo, o sea, el control biopolítico me interesa a través de eso. A ellas necesitaron apresarlas, borrarles el nombre, ponerles uniforme. Ahora ni hace falta eso. Y ya te digo, es bastante impotente lo que uno puede hacer desde el arte, pero es lo que yo hago”, señala, firme desde el hacer mientras se dedica abordar las caras de los jueces corruptos para lo que podrá ser, tal vez, una nueva muestra.

















