La dictadura global de Trump

El Nobel de la Paz, fundador del Servicio de Paz y Justicia y presidente de la Comisión Provincial por la Memoria llama a la Asamblea General de la ONU a denunciar la escalada bélica y el intervencionismo militar y comercial del presidente estadounidense Donald Trump.
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(Adolfo Pérez Esquivel) La Asamblea General de la ONU reunida en Nueva York está marginada y devaluada pero en pie a pesar de todo, esperamos que lo representantes tengan el coraje de denunciar la escalada bélica en diversas partes del mundo, los genocidios, guerras, hambre, el desplazamiento de miles refugiados de las guerras y cambio climático que pone en peligro la paz mundial.
Recuerdo a Hugo Chávez en la Asamblea de la ONU cuando dijo: “Aquí hay olor a azufre” refiriéndose a quien le presidió en la palabra: George Bush, quien con autoritarismo y mentiras desataba la guerra contra Irak, justificando su violencia ante el silencio de los “buenos” por miedo a sanciones, por complicidad o indiferencia.
Al poderoso no se le discute, se le obedece, ¿cuántas veces la Asamblea votó el fin del bloqueo a Cuba? A pesar de todas las resoluciones, el bloqueo continúa, ahora reforzado con la flota de mar de EEUU que provoca serios problemas al pueblo cubano mientras “los buenos callan”.
Fidel Castro y Hugo Chávez fueron voces rebeldes llamando a la conciencia de los pueblos, y a la ONU en defensa de la soberanía y la autodeterminación.
Hoy la Asamblea de la ONU tiene que enfrentar la situación mundial antes que sea tarde y se desate la tercera guerra mundial que ya está y se incrementa día a día con el intervencionismo de la OTAN y Trump que en su delirio arrastra al pueblo de los EEUU y al mundo a situaciones impredecibles.
Trump es el Nerón del Siglo XXI, incendia el mundo, no le interesa el costo humano, el genocidio Palestino, la invasión al Líbano por Israel, desata la guerra contra Irán y proclama sus amenazas de llevar al pueblo iraní al infierno. Hay más de un diablo que huele a azufre y que amenaza al mundo e impone sanciones a países que tenga relaciones con Irán.
En la soberbia del poder, EEUU invade países como Venezuela, secuestra al presidente Maduro y su señora, mata a la guardia presidencial; Maduro y su señora serán juzgados y condenados antes del juicio para justificar lo injustificable.
Impone bloqueos, aranceles y sanciones, es un dictador global que desconoce y tira al vacío los pactos, protocolos, declaraciones y tratados Internacionales que durante muchos años costó construir para la convivencia mundial. Trump desconoce a la ONU y a la voz de los pueblos que viven un estado de indefensión y reclaman el derecho a su soberanía y autodeterminación ante la imposición del poder de las armas y rechazan el Estado de Derecho.
Señalé muchas veces que Europa tiene que recuperar su voz y definir su política diplomática y de cooperación para ser pueblos libres y no rearmarse para la guerra donde todos pierden. Tener presente que EEUU no tiene amigos ni aliados, tiene intereses.
La paz se construye y es urgente “desarmar la razón armada”, la paz no es la ausencia del conflicto. Todos los gobernantes saben la gravedad que vive la humanidad, hay poco tiempo para impedir lo peor, la guerra nuclear. Deben dejar de ser espectadores y asumirse como protagonistas y constructores de sus propias vidas y de su historia, asumir la rebeldía de conciencia o someterse a la dictadura de Trump.
Esperamos que la Asamblea General de la ONU actúe con coraje y se pronuncie antes que la guerra fagocite al mundo y dañe la Casa Común. Es necesario tener memoria y saber que es urgente reformar la Carta Orgánica de la ONU, el derecho al Veto de las grandes potencias y generar un “Nuevo Contrato Social”, democratizar su estructura y participación, y poner fin a través del diálogo a las guerras y al genocidio de Israel contra Palestina, y la guerra entre Ucrania y Rusia.
El envío de armas y el aumento de tensiones y combates no solucionan la grave situación de los pueblos, es como apagar el incendio con gasolina.
La humanidad vive la angustia y la incertidumbre de la guerra que es el juego de los poderosos, la verdadera emoción del juego de la guerra procede de la suspensión de conciencia. El gran peligro de la guerra es precisamente esa necesidad universal de “inmoralidad masiva” que satisface completamente.
Trump me trae el recuerdo de Hannah Arendt en el juicio a Eichmann que representa una nueva especie de criminal, “el hostis generis humani” que “comete sus crímenes en circunstancias que le hacen casi imposible saber que hace mal”. Thomas Merton dice: Curiosa frase, hostis generis humani, enemigo del género humano “¿es de repente un enemigo nuevo? ¡yo tenía la impresión de que era el enemigo más antiguo que teníamos”.
Adolfo Pérez Esquivel
Buenos Aires, 24-09-2026

















