11 años del Ni una menos: un femicidio cada 31 y las razones detrás de una marcha que reúne a mujeres de todo el país

Esta tarde en las plazas de todo el país, decenas de miles de mujeres marcharán una vez más para denunciar la violencia machista en su expresión más brutal, el femicidio, y para reclamar políticas públicas de acompañamiento a las mujeres víctimas de violencia de género. A 11 años del primer Ni una menos, la convocatoria recoge la conmoción por el reciente femicidio de Agostina en Córdoba y denuncia el desmantelamiento de políticas de género y protección de las mujeres, y el intento de eliminar la calificación de femicidio por parte del Gobierno Nacional. Cada 31 horas, una mujer es víctima de femicidio en el país.
ANDAR en la movilización
(Agencia) Hace once años la periodista Marcela Ojeda prendió la mecha. Publicó un tuit que fue el inicio de la organización de Ni Una Menos, y las miles y miles de mujeres que se convocarán hoy en Congreso evocarán aquel movimiento que se extendió incluso más allá de las fronteras de Argentina. “Ni Una Menos, vivas y libres nos queremos, que el grito por el femicidio de Agostina Vega se escuche en todo el país”, fueron algunas de las consignas lanzadas para la movilización que seguramente será multitudinaria.
Frente a un Gobierno nacional que desfinanció programas destinados a las políticas de género y la protección de las mujeres y las diversidades en situación de riesgo –por caso desmantelando la línea de denuncias 144–, combate a la Educación Sexual Integral (ESI) y propone derogar la ley que estableció la figura de femicidio para el asesinato de mujeres, la enorme Marea Verde sostiene desde su trinchera lo mucho que ha cosechado durante poco más de una década. A las 18.30 la actriz Thelma Fardín leerá el documento que consensuaron decenas de organizaciones feministas, de derechos humanos, sindicales, sociales y estudiantiles, entre otras, que estarán allí a partir de las 17.
“Desde el primer ni una menos hay una idea clara de qué es la violencia machista, qué es la desigualdad basada en el género y que las redes salvan. Un entendimiento que puede provenir de muchos lugares, también de las entrañas, de la conmoción cuando cae la ficha”, dijo a ANDAR Vanina Escales, parte del grupo fundador de Ni Una Menos. “Por eso seguimos señalando al poder judicial, sabemos cómo llega a nuestras vidas; al poder ejecutivo, indolente e indiferente ante la violencia y los femicidios”. La periodista y ensayista feminista afirmó que “esos saberes que construimos son una conquista y parten de haber cultivado a lo largo de los años una sensibilidad, una pedagogía del cuidado, de haber insistido en soñar con otra cosa”. Y concluyó que “a once años del primer ni una menos tenemos un estado nacional que dejó libradas a su suerte a quienes viven violencias. El retroceso en políticas es enorme, pero tenemos memoria y sabemos que feminismo es sinónimo de tenacidad”.
En la conferencia de prensa organizada para lanzar la convocatoria, la socióloga Lucía Cavallero definió: “Nosotras hemos catalogado a este femicidio como una desidia organizada desde el Estado”. Se refirió así al caso de Agostina Vera, la adolescente cordobesa de 14 años que desapareció el 23 de mayo y fue hallada sin vida una semana después, el sábado pasado. “Nos pareció que es importante dar un mensaje transversal desde todos los sectores para denunciar que en Argentina, bajo este Gobierno nacional, que también tiene otros ejemplos en las provincias, la vida de las pibas importa muy poco. Eso es lo que estamos viendo”, agregó Cavallero, militante de Ni Una Menos. Al mismo tiempo alertó que en el país se registra “un femicidio cada 31 horas”, en un contexto donde “la complicidad del Poder Ejecutivo es total”, y con un gobierno “ajustador y represor que sigue difundiendo el odio a las mujeres y disidencias mientras nos empobrece”.
Las voceras de Ni Una Menos apuntaron que la movilización de este miércoles también se expresa “en contra del proyecto de falsas denuncias de Carolina Losada, porque este proyecto, así como el desmantelamiento de la ESI y el resto de las políticas de este Gobierno en contra de las mujeres, forma parte de una pedagogía, de una forma de hacer política que quiere meter presas a las compañeras”. Y cuando puede, lo hace, como sucedió con Daniela Calarco, presa y procesada por protestar contra la Ley Bases, el 12 de junio de 2024. Ese sistema “que metió presa a Cristina y que encarceló a compañeras por tirar caca de perro en una vereda” no actúa de la misma forma con los perpetradores de la violencia. “Al femicida de Agostina, que sobraban las pruebas para tenerlo detenido, lo tuvieron en cana una semana y lo largaron. Y hoy Agostina no está más porque la Justicia no hizo lo que tenía que hacer”, señalaron desde Ni Una Menos. También advirtieron que el proyecto de la diputada Losada “forma parte de una política que quiere silenciar a las mujeres y garantizarles a los violentos y a los pedófilos el acceso a los cuerpos de las infancias y de las niñas”.
¿Bajaron los femicidios?
A pesar de hacer malabares lingüísticos para no decir la palabra femicidio, el oficialismo difundió, a través de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que las cifras indican que han bajado. En tanto, su antecesora, Patricia Bullrich festejó que hayan bajado “sin tener estructuras millonarias en el Estado”.
“Pretenden celebrar una cifra, que por otra parte es irreal cuando todos los días vemos las consecuencias del desfinanciamiento, del recorte y de la falta de protección y de prevención para las mujeres”, cuestionó la periodista Ingrid Beck. Para ella, la cifra que indicaría una baja en la cantidad de femicidios se debe a “un subregistro enorme”, y “tiene que ver hoy más que nunca con las carátulas de las causas”. De hecho, el femicidio de la adolescente Agostina Vega no lleva esa calificación.
Según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina de la Corte Suprema, el año pasado hubo 200 víctimas directas y 19 vinculadas (219 en total), lo que representa una caída del 12,3% frente al año anterior y da una víctima cada 44 horas. Sin embargo, esto surge de un universo restringido a las jurisdicciones judiciales y también responde a la presión para que las causas no sean caratuladas como femicidios. En cambio, el Observatorio Lucía Pérez trabaja con un universo más amplio y de carga diaria: femicidios, travesticidios, tentativas, desaparecidas, crímenes en investigación, infancias huérfanas y otros padrones de violencia patriarcal. En su informe 2025 registra 271 femicidios y transfemicidios.
Por otra parte, para la ministra de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, la disminución registrada en los femicidios durante 2025 se explica fundamentalmente por la baja observada en territorio bonaerense, donde sí hay recursos estatales para estos casos. “La Nación vació programas, desfinanció áreas, estigmatizó a las víctimas e incluso propuso derogar la figura de femicidio. Nada de eso puede contribuir a bajar la violencia de género, todo lo contrario”, afirmó la funcionaria.
El origen
Junto a Ojeda, que lanzó la consigna inicial en las redes sociales, estuvieron las periodistas Marta Dillon, Hinde Pomeraniec, Florencia Alcaraz, Vanina Escales y Agustina Paz Frontera; la socióloga María Pía López, la poeta y activista Florencia Minici, y la escritora Gabriela Cabezón Cámara. Párrafo aparte merece lo que escribió Ojeda en revista Anfibia, en un artículo titulado Nos siguen matando, en el que repasa el camino recorrido y enfatiza que los familiares de las mujeres desaparecidas padecen las mismas prácticas que las víctimas de violencia institucional: El aparato jurídico policial no les toma la denuncia de inmediato y sitúa a la persona ausente de juerga con su pareja. El conocido estigma de la “mala víctima” o del “algo habrá hecho” que ya padecieron los muertos, asesinados y desaparecidos durante la dictadura.
En 1995, la poeta Susana Chávez introdujo la frase “Ni una mujer menos, ni una muerte más” para protestar por los feminicidios en Ciudad Juárez. En 2011, la poetisa fue víctima de femicidio. Vanina Escales fue quien propuso “Ni una menos” para llamar a la maratón de lectura del 26 de marzo de 2015 en la plaza Boris Spivacow, en CABA, y el nombre se mantuvo para la movilización del 3 de junio de 2015. El 16 de marzo de ese año, se conoció el hallazgo del cuerpo de Daiana García, desaparecida 5 días antes, semidesnuda, con una media en la boca dentro de una bolsa de basura. Además, el día de su desaparición se cumplían diez años de la desaparición de la estudiante neuquina, Florencia Pennacchi, cuando salió de su casa en Palermo. Así fue que se agruparon mujeres, escritoras, periodistas, activistas, artistas y estudiantes con el objetivo de visibilizar la problemática y reclamar un freno al contador de mujeres muertas.
El 10 de mayo de 2015, fue encontrado el cuerpo de Chiara Páez, una adolescente de 14 años, en Rufino, en Santa Fe. Páez, que se encontraba embarazada en aquel momento, había sido asesinada por su novio. Este hecho movió a las organizadoras a realizar otra convocatoria. Esta vez, una concentración frente al Congreso, en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La convocatoria tuvo la adhesión de numerosos grupos feministas y organizaciones sociales, fue difundida en redes sociales, y en los diarios más importantes del país, y fue apoyada por todo tipo de personas indistintamente de su género.
Lo que en principio fue un movimiento local rápidamente se viralizó por las redes sociales y tomó trascendencia internacional. Por un rato nadie quiso quedarse afuera. Figuras públicas se adhirieron, incluyendo jugadores de fútbol, actores, artistas, periodistas, deportistas, dirigentes políticos, ONG, y sindicatos. La marcha tuvo lugar el 3 de junio de 2015 con la consigna “Ni Una Menos” en la plaza del Congreso en CABA, y repercutió en varias ciudades de Argentina. Asistieron más de 300.000 personas apoyadas por grupos de derechos de las mujeres, sindicatos, organizaciones políticas y sociales. Todo indica que el hito podría repetirse hoy o incluso ser superado.

















