Multitudinaria marcha de la comunidad educativa para reclamar que el Gobierno cumpla con la ley de financiamiento universitario

La comunidad universitaria marchó de manera pacífica y desbordó Plaza de Mayo, en unidad con todos sus estamentos y expresiones político-ideológicas en un mismo reclamo: que el gobierno de Javier Milei cumpla con la ley de Financiamiento Universitario que hace meses viene ahogando el funcionamiento de las casas de estudios nacionales. Se calcula que en CABA hubo unas 600 mil personas y que todo el país un millón y medio de personas participaron de la 4ª marcha federal universitaria.
Foto de portada: Francisco Loureiro
ANDAR en la movilización
(Agencia) En el acto central que empezó cuando ya estaba cayendo el sol que los acompañó toda la jornada, rectores, docentes y estudiantes le solicitaron a la Corte Suprema de Justicia que “los acompañe” y “no permita” que el Gobierno Nacional siga “incumpliendo” con la aplicación de la normativa que no solamente mantiene los salarios por debajo de la línea de indigencia, sino que ya afecta la continuidad de las actividades en cada sede, y en particular a los hospitales que dependen de la UBA.
La única respuesta del oficialismo ayer fue calificar la manifestación como “política”. Algunos comunicadores afines a La Libertad Avanza buscaron bajarle el precio a la convocatoria haciendo una comparación de la cantidad de personas movilizadas en las anteriores de abril y octubre de 2024, y septiembre de 2025. Sin embargo, se calcula que en CABA hubo unas 600 personas, en tanto en todo el país se expresaron un millón y medio.
El día después de la masiva movilización el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro “el Galleguito” Álvarez, dijo que la norma –la número 27.795 que destina fondos para sostener a las casas de altos estudios– “nació muerta”. Y sentenció que “se pueden juntar 5 millones de personas, pero la restricción presupuestaria sigue estando ahí”.
Sin embargo, la última palabra la tiene la Corte Suprema, instancia a la cual el gobierno accedió porque la Cámara en lo Contencioso lo permitió. La ley fue objeto de conflictos entre el poder legislativo y ejecutivo, siendo confirmada por el Congreso con mayorías especiales hace 200 días y respaldada por la justicia. Su objetivo es establecer mecanismos de actualización para los gastos de funcionamiento y la recomposición salarial del personal docente y no docente de las universidades públicas nacionales. Su aplicación representa el 0,23% del PBI, buscando corregir la pérdida de financiamiento real del sistema universitario. El gobierno pretende derogarla en su obsesión con mantener el denominado equilibrio fiscal.
Desde el palco ubicado dando la espalda a la Casa Rosada, el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) Franco Bartolacci reclamó que se asignen los recursos mínimos indispensables para el funcionamiento de la universidad pública en Argentina. Bartolacci subrayó que es imprescindible respetar la ley de financiamiento universitario, a la que describió como una normativa razonable para el sector, ya que “sin comprometer fiscalmente al Estado ofrece las respuestas que necesitamos”. El directivo defendió el valor de la movilidad social ascendente que otorga la educación superior pública, argumentando que “el acceso igualitario a una formación de excelencia para los jóvenes, sin importar su lugar de nacimiento, es una responsabilidad que no admite restricciones”.
Por su parte, Francisca Staiti, secretaria general de la Conadu Histórica CTA manifestó: “Universidad pública siempre, con salarios dignos, con presupuesto, con nuestros pibes y pibas dentro de las facultades”. Los cánticos acompañaron toda la jornada al son de “universidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode”.
Por su parte, Ileana Celotto, secretaria general de la Asociación Gremial Docente AGD-UBA, dijo que “todo fue empeorando, en primer lugar por los salarios de docentes y no docentes, la pérdida de nuestros salarios respecto del aumento de la inflación es superior al 50%, hace 200 días que el gobierno tendría que cumplir una ley, que pasó cinco veces por el Parlamento y obtuvo dos ratificaciones judiciales”. También destacó que un ayudante de primera, con 15 años de antigüedad cobra en promedio 5.000 pesos la hora, por eso se van. “En el colegio Carlos Pellegrini renunciaron 93 docentes, en la facultad de Agronomía 80, y en el Nacional de Buenos Aires 131, a nivel nacional suman más de 10 mil”, enumeró.
Las voces de la movilización
“Durante toda la jornada, fueron decenas de miles de personas que acompañaron pacíficamente la movilización de toda la comunidad educativa sin que se hayan registrado incidentes con las fuerzas de seguridad desplegadas en el marco del protocolo anti piquetes”, expresó la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) que, en su calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, monitoreó el dispositivo de seguridad montado en el marco del protocolo antipiquetes. No hubo represión, ni heridos, ni detenidos salvo en Mendoza, donde la policía tiró gases a los manifestantes, aunque no se produjeron personas apresadas ni lastimadas.
“Fui con mi novio y con un amigo que estudia ingeniería en la UBA, y él está haciendo el CBC en FADU (Facultad de Diseño y Urbanismo). Fue un ambiente bastante lindo, la gente estaba como mucho más tranquila pero sentí que algo iba a cambiar, no sé por qué. Lo sentí ahora y no lo sentí en la primera marcha”, dijo a ANDAR Camila Zoe López, estudiante avanzada de Ciencias de la Comunicación de la UBA. En tanto, Santiago Valenzuela, de la misma carrera acudió junto a sus compañeros con la consigna de hacer una crónica para su Taller de Periodismo Gráfico. A diferencia de Zoe es más pesimista respecto del resultado de la marcha: “no creo que Milei cambie, viene haciendo lo mismo desde hace dos años”, respondió ante la consulta de esta agencia.
“Gracias a la universidad pública nos devolvieron la sonrisa, en la universidad de Odontología nos hicieron todos los dientes a los veteranos”. Con emoción en la voz esto dijeron dos veteranos de Guerra de Malvinas ante la movilera de TN sobre la Avenida de Mayo. Ya en la plaza una estudiante ecuatoriana dijo a LN+: “Estoy agradecida con la UBA por permitirme estudiar, algo que en mi país no pude”.
Patricia Pinella llegó temprano. A eso de las 13 ya estaba en la zona de 9 de Julio y Avenida de Mayo y ya había mucha gente. Según su mirada, en esta cuarta marcha federal universitaria hubo la misma cantidad de gente o más que en las anteriores. “Para mí la marcha fue un éxito, vi muchísimos estudiantes, como más organizados, grupos con banderas por universidades, pero no creo que el gobierno vaya a ceder, están muy firmes en su postura, no van a dar marcha atrás y van a presionar a la Corte para que falle a su favor”, declaró a ANDAR Pinella, productora, licenciada en Comunicación y ex trabajadora de Educ.ar. “Hace dos años y medio que el portal no puede producir nuevos contenidos educativos, y vimos con dolor cómo censuraron todo lo que tuviera la sigla ESI (Educación Sexual Integral)”.
Lucas Duete, de la Universidad Nacional de San Martín, marchó encolumnado con sus compañeros. No pudieron llegar a la plaza por la cantidad de gente que había. “Fue una pena, pero en realidad eso demostró que éramos un montón”, dijo a ANDAR. “Pensamos que a Milei no le estaría importando nada la cantidad de personas que nos movilizamos, pero es la única forma de hacerlo, no es sólo para el Presidente sino para la sociedad, tocar la fibra de toda la población en general, notamos que los que nos veían nos daban apoyo, no tanto enojo, más bocinazos de acompañamiento”, describió este trabajador de la carrera de Arquitectura en la UNSAM.

















