BAHÍA BLANCA Reparación de legajos en la Universidad Nacional del Sur: “Medio millar de personas de la comunidad académica fueron víctimas de persecución política”

La memoria también se milita en las universidades desde lo institucional. Por eso en la Universidad Nacional del Sur (UNS) serán entregadas las fichas y los legajos reparados correspondientes a 12 integrantes de la comunidad universitaria, las escuelas dependientes y del CONICET Bahía Blanca que sufrieron persecución política durante la última dictadura militar. El acto se realiza este jueves en el aula magna del rectorado y será transmitido en vivo por el canal de YouTube de la Universidad.
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La iniciativa de reparar los legajos se inscribe en un decreto del año 2012, de la entonces presidenta Cristina Kirchner, que preveía la inscripción de la condición de detenido desaparecido en aquellos legajos de personas vinculadas al Estado que hubieran sufrido persecución en el marco del terrorismo de Estado, y en cuyos legajos ese evento no estaba registrado y aparecían simplemente como bajas u otras formas de plantear el fin del cese de la relación laboral o estudiantil. Esta política de reparación se llevó adelante ya en otras universidades nacionales y dependencias estatales.
Silvina Jensen es integrante del Departamento de Humanidades y del núcleo de Estudios de Historia Reciente, Memoria y Derechos Humanos de la UNS, y parte del grupo convocado por la Subsecretaría de Derechos Humanos de la UNS en 2022 para delinear una política de reparación a víctimas del terrorismo de Estado aprobada por el Consejo Superior.
Para ese entonces el Tribunal Federal de Bahía Blanca había instado a las universidades, en el marco de lo que se llama la causa Triple A en la ciudad, de alguna manera para hacerse cargo de su pasado de violencia política y de reparar a las víctimas. “Nosotros como núcleo de estudios ya estábamos colaborando con la Comisión de la Memoria del CONICET, que hace lo propio con investigadores, becarios y personal de apoyo que fueron víctimas del terrorismo de Estado, y en tanto, en general, el lugar de trabajo de los investigadores e investigadoras son las universidades nacionales, es un trabajo que requiere una articulación federal con las universidades y nosotros ya veníamos colaborando en ese sentido”, explicó Jensen.
Sin embargo, manifestó que “atendiendo que el núcleo de la política son las personas que sufrieron violencia, nos parecía que había que evitar esta fragmentación: por un lado en el universo de las víctimas que a lo largo de las décadas ha generado ciertas tensiones y ciertas -como dicen algunos investigadores- jerarquías de sufrimiento entre víctimas mayores y menores; y por el otro lado reconocer que en la trayectoria personal de aquellos que estaban vinculados a la universidad, sea como estudiantes, como trabajadores no docentes o como profesores o como docentes, esas formas de violencia aparecían concatenadas, son formas como concomitantes de violencia que atraviesan esas trayectorias y, por lo tanto, ese universo de víctimas a reparar es de alrededor de un medio millar de personas”.
En este caso se reconocerá a Graciela Romero, Alicia Partnoy, Eduardo Korsunsky, Guillermo Quartucci, Jorge Santos, Ernesto Bilder, Roberto Cignoli, Carlos Entraigas, Oscar Bermúdez, Hugo Ruiz, María Graciela Izurieta y Víctor Oliva Troncoso, quienes vieron truncado su vínculo con la institución como consecuencia del accionar de la violencia estatal y paraestatal. Será durante un acto que se realiza este jueves 16 a las 17.30 en el aula magna del Rectorado de la UNS (avenida Colón 80, Bahía Blanca) y que será transmitido por el canal de YouTube Audiovisuales UNS. Una vez finalizado el acto, se procederá a incluir los nombres de las y los homenajeados y homenajeadas en el Memorial de las Víctimas del terrorismo de Estado de la UNS.
La persona antes de ser víctima
Jensen aclara que no puede dar el número exacto “porque las listas siguen modificándose y nosotros, por otro lado, tomamos otra decisión que era hacer un trabajo artesanal en el sentido de que cada legajo reparado, donde se inscribe esa condición de víctima del terrorismo de Estado, estuviera acompañado de una mini investigación respecto de quién era esa persona antes de convertirse en víctima, cuáles eran sus intereses, digamos, sus relaciones familiares, cuál era su lugar de origen, cuáles eran sus hobbies y sus preocupaciones, también todo aquello que tuviera que ver con militancia estudiantil, sindical o política, y luego centrarnos en el hecho represivo en sí mismo que había provocado el final de la relación vincular con la Universidad del Sur, vuelvo a repetir, en condición de estudiante, de no docente o de docente”.
La docente explicó que “eso supone, hacer un trabajo con entrevistas, además con diversos tipos de documentación disponible, entre los cuales claramente está no solamente la documentación que obra en la Comisión Provincial por la Memoria, con la que tenemos una articulación muy buena, que nos envía permanentemente esa documentación, también con el Archivo Nacional de la Memoria, el Archivo Provincial de la Memoria, con fuentes periodísticas y también la realización de entrevistas personales: en muchos casos algunas víctimas han sido entrevistadas, han dado testimonios en los juicios de lesa humanidad, pero otras claramente no”.
Desde ese momento hasta ahora ha sido reparado un 10% de su universo de 500, es decir, estamos alrededor de las 50 víctimas. “En el primer acto fuimos a lo seguro y era ir a las listas que ya estaban consolidadas dentro de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Universidad del Sur y se repararon nueve legajos de docentes y no docentes asesinados o desaparecidos. Desde la organización Hijos Bahía Blanca y desde la Red por la Identidad vino la idea de reparar también a víctimas de cesantías laborales, de prisión política y de exilio, además de asesinatos y desapariciones, lo que en un sentido muy amplio se podría denominar el universo de los sobrevivientes, no necesariamente sobrevivientes de los centros clandestinos de detención, sino sobrevivientes a diferentes formas de violencia, eventualmente, por ejemplo, la prisión política o la salida del exilio o las cesantías”, indicó Jensen.
La tercera característica que tiene la política desplegada por el equipo que integra Jensen es la forma de elegir dentro del universo de víctimas cuáles reparar en cada acto. “No lo hacemos por claustro, la Universidad del Sur no se organiza en facultades sino en departamentos, así que ni por departamentos, ni por carreras, sino que lo hacemos intentando que ese universo de personas reparadas hubieran tenido en el pasado vínculos entre sí, vínculos de todo tipo, compartir un laboratorio, militar en el mismo sindicato o en la misma organización revolucionaria, formar parte de los mismos círculos de sociabilidad”, precisó. La idea es que los actos, de alguna manera, tengan un mayor volumen político y afectivo. “Nuestra idea es que en esta política de reparación, de alguna manera, lograr reponer el sentido de lo colectivo que tuvo aquella generación, de lo común. Sé que es una cosa muy ambiciosa y poco tangible pero la realidad es que, sobre todo en los dos últimos actos, y esperemos que mañana también se reproduzca esto”.
Jensen describió: “Cada persona pasa, recibe su legajo reparado, recibe la biografía que se realizó, recibe la documentación respaldatoria de su condición de víctima, que se anexan, algunas ya la tienen, por ejemplo la vigilancia de los organismos de inteligencia, el legajo REDEFA o el legajo CONADEP. Pero hay otros que carecen de documentación, por ejemplo, que pruebe su condición de exiliado o no tienen la constancia de la dada de baja en su calidad de estudiante o de expulsión dentro de la universidad”.
Estos actos permiten dar cuenta de ese pasado en donde la universidad también fue parte de la trama represiva y que hoy se pone en otro lugar, el del reconocimiento y el de la reparación. Y también permite que las personas homenajeadas o sus familias cuentan la historia: “En ese hablar muchos suben con sus familiares, lo interesante es que suben a veces con sus hijos o con sus nietos, o sus parejas si fueron las que sobrevivieron, a veces suben sus amigos, sus compañeros de deporte, y la realidad es que han sido experiencias realmente muy muy buenas. Creo que las más conmovedoras, al menos desde mi punto de vista, es cuando hijos que no conocieron a sus padres de alguna manera ponen ante nuestros ojos, que construyeron en retazos y en fragmentos, y de alguna forma vuelven a hacer en ese acto, o sea, estar de alguna manera orgullosos del padre o de la madre que tuvieron, y muy especialmente los nietos, es decir, ya nos ha pasado en algunas ocasiones en los nietos escriben algo y lo leen, y es muy muy conmovedor”.
Este año el acto coincide con los 50 años del golpe. “Intentamos de alguna manera que el guión del acto es contar qué pasó bajo el terrorismo de Estado, tratamos de elegir algunas víctimas emblemáticas, alguna víctima de la operación Cóndor, como el alumno chileno Víctor Oliva Troncoso, vamos a reparar el legajo de Alicia Partnoy, sobreviviente de La Escuelita y además una mujer que ha tenido un activismo transnacional temprano y cuyo testimonio fue clave para la reconstrucción del sistema desaparecedor, y conjuntamente con ellos, vamos a reparar el legajo de Graciela Romero de Metz, cuyo hijo es el nieto número 140 que fue recuperado el año pasado y que nació en La Escuelita”. Jensen enumeró que algunos son investigadores del CONICET, como Roberto Cignoli, que es matemático, y el ingeniero Jorge Santos. “También vamos a reparar el legajo de Guillermo Quartucci, que fue alumno de universidad, que escapa de su detención en La Pampa y luego sale al exilio en México, también a otra de las prisioneras del centro clandestino de La Escuelita que es María Graciela Izurieta”.
Finalmente Jensen expresó que “también en este acto se van a reparar algunos profesores que fueron parte de dos causas que abrió la Justicia Federal en agosto, en julio y agosto del año 76, persiguiendo a profesores, a estudiantes que estaban acusados de infiltración marxista de los claustros, que fue la causa en la que está trabajando la justicia, que hoy se ha elevado a juicio, hace un mes más o menos, y en la cual la Universidad del Sur es querellante”.

















