SUS OBRAS SON PARTE DE UNA MUESTRA COLECTIVA EN EL MAM Juegos de palabra y paradojas presentes: una entrevista con Hugo Vidal

Como parte de la muestra colectiva Fragmentos las obras de Hugo Vidal dialogan con otras producciones artísticas y fueron protagonistas de una intervención en el espacio público. En esta entrevista el artista dialoga sobre su quehacer con pasantes estadounidenses de un intercambio educativo entre el College of William & Mary y la Comisión Provincial por la Memoria.
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(Por Abigail Bennett*) Hugo Vidal es un artista de Lincoln que trabaja principalmente con palabras en un contexto visual por medio de la tipografía. Se formó como alumno de arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata y como ayudante en el estudio del escultor Enio Lommi, pero nunca cursó en arte. “No fui a ninguna escuela, no respeto casi nada de las reglas, ni de las reglas de la tipografía, ni del video, de nada.” Pero él cree que esta perspectiva es la que lo distingue:
“En un momento yo lo sentía como un déficit, que me faltaba eso, y en otro momento, dialogando con otros colegas, lo empecé a ver como una ventaja, que no tenía las reglas marcadas como para hacer nada más que esto o esto se hace así, este color se compone así, este color trabaja con este color, hay mucho de esto, entonces yo voy por otro lado.”
Su mirada de “otro lado” se encuentra en sus obras tipográficas, como las que son parte de la muestra Fragmentos en el Museo de Arte y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria. Hay dos series de Vidal en la planta baja: Circulante, una serie de billetes impresos, y Siglas (de Otro Siglo), un grupo de cuatro chapas de patentes.
Las obras en esa sala dialogan alrededor del eje del plan económico de la dictadura militar de 1976. La serie de billetes impresos y enmarcados hechos por Vidal “aborda la coyuntura económica poniendo en discusión el concepto de iconomía política: un juego de palabras entre los términos ícono y economía que indaga sobre la influencia de las imágenes en relación con los poderes del capital dominante”. Su título, Circulante, alude de acuerdo al artista a que su arte circula como lo hacen los billetes.
“Los billetes esos, la mayoría, los que tienen los más chiquitos, circularon. Después empecé a trabajarlos en un tamaño más grande, la intervención, y esos ya no circulan, porque si vos querés pagar, dicen, no, este no. Entonces, esos empezaron a circular de otra manera, circulan por internet, en Instagram, y circulan en muestras. Pero hay siempre un correlato que va a una cosa diminuta y se infiltra”.
¿Y qué circula exactamente? La tergiversación de palabras, jugando particularmente con el tema de la economía del país durante la última dictadura. Contiene frases como “el dolor de ya no ser” y “desaparecidos”. Sobre las frases, que también se usan en otras obras, Vidal dijo: “La primera frase era con el billete de dos pesos, y le pegaba una que decía “el dolor de ya no ser”, que es una frase de un tango” (…) “hay algunos billetes que yo le pongo “desaparecido”, y ahí hay un doble juego, desaparecido ese billete, ese billete fue desbastado, como la economía, con la población, con todo. Ese billete es un desaparecido, pero es un desaparecido que resuena con los otros desaparecidos”, señala.
“Después había hecho un afiche que decía “dolorizados”, en vez de decir “dolarizados”, “dolorizado” por dolor. Y había hecho unos stickers pequeños, los pegaba en la puerta de los bancos, y en algún supermercado donde había corte de carne caro, le pegaba el “dolorizado” encima, al lado del sticker del precio. Y después también me gusta jugar con algunas cosas que parecen que son certezas, y yo a veces me atrevo a decir que por ahí no son tan ciertas, tantas certezas, como ese que dice ‘nunca más, siempre menos’”, agrega.
En el contexto de billetes físicos, el mensaje de las obras es muy claro: la experiencia económica argentina, tanto en el pasado como en el presente, es cruelmente irónica. Desde las políticas asfixiantes de la dictadura hasta los siguientes dolores económicos que se sienten en todo el país, el significado de la moneda argentina ha sido por mucho tiempo más profundo que la superficie. Por captar esto, Hugo Vidal señala que es experto de la ironía que tiene varias capas de profundidad.
Siglas (de Otro Siglo)
En la tercera sala de la muestra que se puede recorrer en el MAM, hay otra obra de Vidal, es un juego de palabras con otra técnica: el uso estratégico de chapas de patentes automotor con siglas. Son siglas para él conocidas, que correspondieron a organizaciones políticas y revolucionarias aniquiladas por la dictadura. El autor plantea como paradoja que estas siglas que proponían abolir la propiedad privada, ahora sirvan para designarla. Identificando una propiedad, certificando la posesión de un bien o diferenciando o definiendo a un propietario.
Con el uso de siglas reconocidas por la dictadura en un contexto inesperado, Hugo cambia la percepción del espectador otra vez, planteando preguntas de contexto: ¿Cómo cambia un significado dependiente en el contexto? ¿Quién atribuye ese significado, y cómo afecta que se censura? “Me interesa eso de cómo infiltrarlo, es decir, meterlo en un lugar donde no entraría así abiertamente”, cuenta el artista.
En el marco de la muestra Vidal realizó también una actividad de intervención en el espacio público, con afiches pegados en la fachada del Museo. Aparecía la palabra “libertad” y, superpuesta, la frase “¿adonde quería ir esa palabra que llegó a otro lugar?” Impresas con la misma técnica que el artista usa, estas obras se encuentran en la esfera pública, en la calle. Sobre su experiencia con el arte público, contó que busca las oportunidades que le da el contexto. “Por eso me interesa la calle, que circule en otro lugar. Obvio que cuando vos circulás en el interior podés hacer algunos juegos, apelar a historia, apelar a otras cosas. Y en la calle, por más que apeles a la historia, tiene que haber una lectura clara”, explicó.
Este tipo de trabajos también viene con desventajas: “Aquí vos, cuando hablás como artista, sos el artista, la gente te habla, te quiere hablar… en la calle ya no sos el artista. Entonces, ¿quién es este señor? ¿Qué quiere hacer este señor? ¿Para qué hace esto? Esa es la diferencia entre el adentro y el afuera. Es una cosa como de prestigio y otra que no, de sospecha”. Además, está lo efímero de las obras públicas. En el mundo del arte, a menudo hay una tendencia a hacer preservar el arte para siempre, pero el arte callejero la invierte con intervenciones transitorias.
A pesar de las distinciones entre este trabajo y lo de los muros interiores del museo, Hugo Vidal sigue trabajando en la esfera pública, porque es una manera de que el arte circule. “Un afiche es una suelta de palabras. Es como que las soltás. Ya no son propias ni ajenas, porque siguen siendo las mías, pero ya no son propias exclusivamente”, concluye.
*estudiante de estudios urbanos en William & Mary, pasante en el MAM para el otoño de 2026



















