LA CAUSA INVESTIGA LA APARICIÓN DE 14 CUERPOS EN LA COSTA ATLÁNTICA Un trabajo de Jóvenes y Memoria es prueba en un juicio de lesa humanidad que investiga los vuelos de la muerte

El juez federal de Dolores Martín Bava aceptó como prueba judicial el libro Villa Gesell militante, 30 años de historia, escrito hace 20 años por estudiantes secundarios en el marco de una investigación para el programa Jóvenes y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM). Lo hizo en el marco de la causa que investiga las responsabilidades por la muerte de 14 personas cuyos cuerpos sin vida fueron hallados en las playas de la costa atlántica y enterrados como NN en cementerios de la zona. El próximo 4 de diciembre comenzará el juicio contra el entonces juez federal Carlos Facio por el encubrimiento de estos hechos.
ANDAR en Villa Gesell
(Agencia) En diciembre de 1978 aparecieron en el Paseo 150 y playa, en una Villa Gesell donde vivían apenas 7 mil personas, seis cuerpos, la mayoría no tenían manos ni cabezas. Dicen que el entonces Roberto Pidal, un ex comisario que arrastraba denuncias por torturas, dijo: “Es un trabajo mal hecho”. Estos testimonios y sus historias fueron transformadas por estudiantes secundarios del EEMN 1 de esa localidad en un cortometraje, Villa Gesell 1978, y un libro, Villa Gesell militante, 30 años de historia, ambos emprendimientos realizados en el marco del programa Jóvenes y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).
“La idea del libro surge en 2006 cuando empezamos a participar con un grupo de alumnos del programa, ese momento coincidió con la conformación de la comisión por la memoria de nuestra ciudad y como escuela media también nos tocaba entonces organizar el acto central. Ahí los alumnos conocieron a un montón de compañeros militantes y quedaron muy movilizados”, dijo a ANDAR la antropóloga y profesora Roberta Müller. Lo significativo es que ese trabajo de investigación ha sido incorporado como prueba en el proceso penal que investiga los delitos de lesa humanidad en el Partido de la Costa, más precisamente la aparición de esos cuerpos provenientes de los vuelos de la muerte.
“Surge la idea de recopilar historias de vida de militantes organizados en grupos de compañeros. En grupos de cinco o seis, entrevistaban a las personas elegidas, que podía ser una militante feminista, un familiar de una persona que había estado detenida, y también hay historias de exilio y de allanamientos en Villa Gesell”, agregó Müller. Estos 18 alumnos, de entre 15 a 18 años, tomaron diferentes ejes temáticos, por ejemplo en las historias de exilio, está de Verónica, la de Úrsula, la de Irma, la de Alejandro y la del Uruguayo. Después, otro eje eras historias de allanamiento y / o detención: la historia de Daniel Porta, de Chacho, de Isabel Spiner, de Pato la Rusa. Luego vienen las historias de militancia, que son historias de Garo, historia de Irina, historia de Daniel Iglesias, historia de Mirta, historia de Dante. Y finalmente, las conclusiones a las llegaron entre todos y todas.
Luego de la presentación del trabajo en Jóvenes y Memoria surge el proyecto de llevar esta investigación a un libro y la Comisión Provincial por la Memoria se comprometió a editarlo. La profesora dice que, en pocas páginas, condensa un gran trabajo de investigación y recuerda que después de su publicación los jóvenes le entregaron un ejemplar a cada una de las personas y familias que relataron sus historias para este libro.
Andar le preguntó a Müller cómo recibieron la noticia de que su obra sea parte del corpus probatorio en una causa por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. “Hoy ya no son pibes, son adultos, muchos de ellos ya son padres, la investigación fue en 2006, así que están muy emocionados que ese trabajo que hicieron cuando eran adolescentes sirva como prueba en una causa de lesa humanidad”, fue su respuesta. El material lo presentó Daniel Iglesias primero ante la justicia federal, primero en el juzgado de Ramos Padilla, luego ante Martín Bava y ahora fue aceptado por la instancia que prepara el juicio oral, en la Cámara Federal de Mar del Plata.
Qué pasó
En diciembre de 1978, Nora Cortiñas decidió viajar a Dolores con dos compañeras de Madres de Plaza de Mayo, Josefina “Pepa” Noia y Hebe Pavelló de Mascías. Las tres mujeres habían leído en el diario que habían aparecido cuerpos en las costas. Querían saber si eran sus hijos, a quienes buscaban desde hacía meses. Fueron a golpear la puerta del juzgado de Dolores y lograron que las atendiera el juez, Carlos Facio. El magistrado nunca las dejó ver los cadáveres, que luego serían enterrados como NN. Cuarenta y cinco años después de ese pedido desatendido, Facio deberá sentarse ante un tribunal que juzgará su rol durante la dictadura como encubridor de los vuelos de la muerte.
Por la omisión de investigar lo que había pasado con las catorce personas cuyos restos habían aparecido en las costas en diciembre de 1978 y por impedir su reconocimiento, el juez Martín Bava procesó por encubrimiento, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público a Facio. Después de que la Cámara Federal de Mar del Plata confirmara su procesamiento, Bava mandó el expediente al tribunal oral de esa ciudad para que sustancie el juicio.
La investigación de Bava se ciñó a lo sucedido con los restos de catorce personas que habían aparecido entre el 16 y el 20 de diciembre de 1978 en las costas del actual de la Costa, Pinamar y Villa Gesell. En democracia, diez de esos cuerpos pudieron ser identificados gracias a los esfuerzos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Esos fueron los casos de Cristina Magda Carreño Araya, Isidoro Oscar Peña, Jesús Pedro Peña, Helios Hermógenes Serra Silvera, Nora Fátima Haiuk de Forlenza, Oscar Néstor Forlenza, María Cristina Pérez, Carlos Antonio Pacino, Santiago Villanueva y Omar Rodolfo Farías. Cuatro de ellos habían estado secuestrados en el circuito conocido como Atlético-Banco-Olimpo.

















