A 20 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN Causa López: 10 millones de llamadas y un expediente abierto pero sin resultados

Cuando se busca a un desaparecido la causa no se cierra jamás, pero puede entrar en una especie de congelamiento. No es el caso del expediente que investiga la desaparición de Jorge Julio López en la mañana del 18 de septiembre de 2006, el día de los alegatos en el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz. “Estamos mejor pero eso no significa resolver la causa, ojalá fuera así”, comentó a ANDAR una alta fuente judicial sobre el expediente que se mueve en dos direcciones: los datos sobre cadáveres NN y el análisis de llamadas telefónicas en los días alrededor de su desaparición.
ANDAR en la justicia
(Agencia) A dos décadas de la desaparición de López, el expediente está en manos de la Fiscalía Especializada en Delitos de Lesa Humanidad y ya no participa en la investigación ninguna fuerza policial ni de seguridad. Según pudo saber ANDAR, la causa siempre está abierta para la recepción de datos de los cadáveres NN que puedan ir apareciendo en todo el país. La segunda línea de trabajo tiene que ver con el análisis de 10 millones de llamadas telefónicas realizadas días antes y después del 18 de septiembre, con su respectiva geolocalización, a cargo de la Dirección de Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (Datip).
Los cruces telefónicos son una medida que los abogados querellantes Guadalupe Godoy y Aníbal Hnatiuk pidieron hace 10 años. Recién en 2019 todas las líneas telefónicas de interés para el caso fueron volcadas en un mismo soporte informático. Resultó que los registros de llamadas y su geolocalización son alrededor de 10 millones.
El análisis de todo ese corpus digital incluye el establecimiento de comunicaciones telefónicas en el “período crítico”, esto es, entre los días 15 y 18 de septiembre y las comunicaciones que, entre las 00 y las 12 del 18 de septiembre de 2006, consiguieron activar la antena que cubre el domicilio de López y, a partir de ello, el entrecruzamiento con las líneas telefónicas de cada una de las personas sospechadas en las distintas hipótesis de la instrucción judicial.
Por un momento hubo cierta esperanza porque aparecieron en el horario crítico, en cercanías del domicilio de López, los nombres de varios presuntos represores pero resultó que se trataba de homónimos.
Sin embargo, la fuente consultada explicó que la Datip logró reconstruir “el tema de las antenas y trabajamos sobre eso, buscando en las horas más cercanas a la desaparición. La Datip pidió la de ese rango y en eso estamos”.
El otro eje tiene que ver con una labor del SIFEBU (Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas), que en principio fue el relevamiento de información sobre los NN enterrados en el cementerio de La Plata. Es la línea que tiene que ver con la posibilidad de localizar el cuerpo de López entre restos inhumados sin identificación. Pero en el cementerio de La Plata resultó que no está. El ADN de la familia López está guardado en la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense. Cada vez que aparece un cuerpo sin identificar, como ya sucedió años atrás, se los coteja. Las muestras fueron aportadas por sus hijos y su esposa una semana después de la desaparición.
“La causa está ordenada, las pistas que no llevaban a nada fueron cerradas y estamos con las dos líneas: los NN y los cruces telefónicos. El logro de reconstrucción de la Datip es muy trascendente porque ninguna fuerza lo había hecho antes”, resumió la fuente judicial. De hecho, algunas de las fuerzas colaboraron con la impunidad sembrando pistas falsas o actuando con negligencia, como la Policía Bonaerense, sobre todo en la primera etapa. Diferente fue el accionar de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, cuya labor es ponderada por los investigadores.
La mirada del hijo
La Fiscalía Especializada en Delitos de Lesa Humanidad que encabeza el fiscal Hernán Schapiro informó a la familia del albañil, militante y sobreviviente de la dictadura, de cuya segunda desaparición se cumplen este viernes 20 años. Uno de sus hijos, Ruben López, relató a Andar pormenores del encuentro en la fiscalía, que tuvo lugar la semana pasada. “No es que hay avance, en realidad, están emprolijando la causa. Sacaron todos los anexos, todos los cuerpos que eran pescado podrido, por decirlo de alguna manera, todo aquello que enturbió la causa”, describió.
Respecto de los cruces de llamadas, el hijo de López tomó en broma el incremento de los números ingresados al sistema. “Las llamadas telefónicas de aquel 18 de septiembre del 2006 eran 50.000 llamadas celulares en un principio. Cuando nos fueron a contar, hace cinco o seis años, eran 5 millones. Y el otro día, cuando hablamos con Schapiro, eran 10 millones. Yo me reía, porque digo, debe ser la inflación telefónica que genera este aumento de la cantidad de llamadas. En realidad lo que pasa es que, a medida que van limpiando y ordenando, se va abriendo más el panorama”, manifestó. Y agregó: “Había habido problemas con las cargas de todas las fuerzas que estuvieron. Están limpiando todo ese padrón telefónico o de números, ahora por lo menos pudieron acomodar el software”.
Al parecer, los avances tienen más que ver con descartar aquello que no conduce a identificar a los autores de la desaparición de López. “También nos contó el fiscal que todos aquellos a quienes mi viejo señaló, marcó, indicó, todos fueron enjuiciados, fueron encarcelados, salvo los que murieron biológicamente o por la impunidad biológica, como suelen decir muchos organismos. Bueno, nosotros también”.
Otra pista que no fue tuvo que ver con un cadáver NN que estaba en la morgue del Hospital Posadas. Fue en Semana Santa que una periodista se contactó con él para decirle que le habían dicho que era su papá. Se puso en marcha la verificación a través del ADN y resultó negativo.
En definitiva, los López se fueron de la reunión con Schapiro con la idea de que “se está blanqueando un poco toda la causa, nos decía que ellos la tomaron tres años después y obviamente estaba toda embarrada, ensuciada o mal investigada, nunca lo vamos a poder determinar nosotros, y él, bueno, no nos dio a entender si encontró algo que fuera intencional para ensuciarla pero, bueno, entendiendo que esto pudo haber pasado”. Rubén consideró que eso “es un avance dentro de todo lo que no ha habido en estos 20 años”.
Jorge Julio López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976, pasó por los centros clandestinos de detención cuatrerismo, Pozo de Arana, Comisaría 5ª y 8ª de La Plata. El 4 de abril de 1977 lo blanquearon (quedó detenido a disposición del Poder Ejecutivo Nacional) y lo trasladaron a la Unidad Penal 9 de La Plata. Fue liberado el 25 de junio de 1979.
Luego de su liberación no habló de su cautiverio ni siquiera a su familia. Sin contarle a nadie, comenzó a investigar, identificar lugares y personas relacionadas a su secuestro, las torturas que sufrió, los fusilamientos de compañeros que presenció.
Apuntaba todo en cualquier papel que se cruzaba: una servilleta, un boleto, una bolsa de materiales. López llamó a esa colección de escritos Archivo negro de los años en que uno vivía a donde termina la vida y empieza la muerte.















