LA FORMACIÓN EN DDHH DE LOS FUTUROS PROFESORES Más de 30 institutos de formación docente bonaerense participan del primer año de Escuela y memorias

Este año la Comisión Provincial por la Memoria lanzó Escuela y memorias, un programa destinado a institutos de formación docente que, retomando la experiencia de Jóvenes y Memoria, invita a los equipos que participan a realizar una investigación local, con perspectiva en derechos humanos, sobre temas de interés para la comunidad. El programa busca así fortalecer la formación en estrategias pedagógicas y técnicas de investigación de los futuros docentes, al mismo tiempo que promueve los trabajos de memoria y derechos humanos en las localidades. En el primer año se se inscribieron 35 institutos superiores de 28 distritos bonaerenses.
ANDAR en la Provincia
(Agencia) A 50 años del último golpe de estado, en un momento en que los discursos autoritarios son cada vez más profusos, al mismo tiempo que proliferan enunciados que reivindican la dictadura militar y el plan represivo, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) lanzó el programa Escuela y memorias destinado a Institutos superiores de formación docente para la formación en historia, la investigación local y la reflexión sobre aquel momento histórico y su devenir.
La propuesta retoma la experiencia de Jóvenes y Memoria, que el organismo realiza desde el 2002; incluso durante estos años, institutos superiores ya venían participando de ese programa. Así, Escuela y memorias viene a reconocer esa participación y generar un ámbito especifico de participación para los docentes en formación y lo hace desde el entendimiento de que tanto en la formación docente como en la escuela, la historia local tiene que ser parte de lo que se enseña y se conversa en el aula.
La idea es que los espacios de formación docente sean espacios de construcción del conocimiento y no solo de aprendizaje de lo ya conocido, sino también un modo de democratización del aula y por ende de sujetos más comprometidos con su tiempo y su comunidad.
En el año de su lanzamiento, Escuela y memorias contó con la inscripción de 65 proyectos en 35 institutos superiores de 28 distritos: 9 de julio, Chacabuco, Chascomús, Chubut, Coronel Pringles, Coronel Rosales, Esteban Echeverría, Ezeiza, Cañuelas, Florencio Varela, General Belgrano, General Pueyrredón, José C Paz, Junín, La Matanza, La Plata, Lincoln, Merlo, Moreno, Morón, Olavarría, Quilmes, Salto, San Fernando, San Isidro, Tandil, Tres Arroyos y Vicente López.
ANDAR dialogó con algunas de las protagonistas de estos espacios. En el Instituto de Formación Docente de Olavarría se sumaron al programa Jóvenes y Memoria hace seis años y, desde hace tres años, los estudiantes del Instituto participan como voluntarios del programa para los encuentros regionales y de cierre. “En el interior los docentes valoramos muchísimo estas instancias de capacitación, y sobre todo lo valoran los estudiantes que descubren un mundo nuevo que les permite entender la lógica de la educación desde otra perspectiva, algo muy positivo”, apuntó Gabriela Vigneau, profesora de Historia y coordinadora del grupo del Instituto que participa de Escuelas y memoria.
“Pensamos que la tarea docente como el acompañamiento como talleristas y la investigación son roles importantes en un profe, y este programa Escuelas y Memoria les permite encarar un proyecto de investigación a nivel profesional, incluso con la posibilidad de publicar, así que ha sido un gran desafío”, relató Vigneau. Y agregó: “Todos los cursos que ofrece la CPM se difunden en el Instituto y ya hay una veintena de estudiantes que los han realizado y han obtenido sus certificados con puntaje, lo que les suma muchísimo y ha sido una experiencia muy gratificante porque educarnos en los derechos humanos es una tarea fundamental, es un compromiso, y hacerlo de manera colectivo nos enriquece a todos”.
Por su parte, Mariángeles Zapata, profesora del ISFD 129 de Junín, relató que comenzó a transitar este año la formación propuesta por la CPM, junto a un grupo de estudiantes del profesorado en Historia. “No tenemos más que palabras de agradecimiento hacia quienes propusieron e hicieron posible la implementación de esta propuesta”, dijo a ANDAR.
“En primer lugar por el espacio de reconocimiento, reflexión y debate en torno a nuestro pasado reciente y la necesidad de generar argumentos sólidos, validados en el análisis de fuentes e investigaciones en un contexto político de avance de discursos negacionistas. En segundo lugar, por potenciar y acompañar la elaboración de trabajos de investigación con anclaje local”, describió Zapata.
Para la CPM el vínculo con los institutos de formación docente es parte del trabajo del organismo en cada región de la Provincia. En el caso de Junín, el Instituto es una de las parte de un convenio de cooperación que se firmó para alojar en la localidad una copia de los documentos del archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) que fueron producidos por la delegación de Junín de la central de inteligencia.
“Ese trabajo potenció el interés de docentes de la formación inicial, empezamos con algunas líneas de investigación para que elles tuvieran un encuentro sincrónico con autores que venían leyendo, por ejemplo con Gabriela Aguila y Emilio Crenzel, y quedaron muy entusiasmados porque poder pensar lo local, un aspecto que es fundamental no sólo para la formación sino también para la historia de nuestra comunidad”, agregó la profesora.
Para las docentes, que coordinan los grupos de investigación del programa, Escuela y memorias también se inscribe en la propuesta formativa de la Comisión como institución capacitadora reconocida por la Dirección general de cultura y educación bonaerense.
“Estoy enormemente agradecida a las capacitaciones, a la formación que desde la Comisión Provisional por la Memoria nos facilitan a los docentes y a los estudiantes también”, dijo Gabriela Vigneau, que además participa en Jóvenes y Memoria desde el 2010. “Todos los cursos o las instancias formativas han sido de altísimo nivel, muy actualizadas, abiertas al debate, en esa necesidad que por ahí tenemos en el interior de abrir nuevos debates y actualizarnos”, agregó Vigneau.
La docente manifestó que los cursos “ponen en cuestión o en tensión cosas que por ahí creíamos sabidas, y que a veces hay que volver a repensarlas”. Y concluyó: “En lo personal en todos estos años han sido de gran utilidad y también han sido mi columna vertebral en lo formativo porque hoy ya me encuentro dictando clases en los institutos superiores de formación docente, y siempre lo sugiero a mis estudiantes y también aprovechan mucho esas oportunidades, las disfrutan un montón, las agradecen también”.
















