HERIDO EN LA MOVILIZACIÓN CONTRA LA REFORMA LABORAL Lucas Morello puede perder la visión de un ojo por un disparo con posta de goma: “Este tipo de reformas no sale si no es con represión”

El pasado 11 de febrero, cuando se realizó la primera sesión para el tratamiento de la ley de reforma laboral, Lucas Morello recibió un disparo con posta de goma en uno de sus ojos por parte de un agente de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires; a un mes del hecho, sigue con controles semanales y los especialistas esperan aún que drene el hematoma para determinar si es necesaria una intervención quirúrgica. Morello es docente, vive en Luján y milita en el movimiento Evita, en diálogo con ANDAR dice que el ataque a él y sus compañeros fue una emboscada, lejos del Congreso, cuando se estaban yendo. “Estamos solicitando que la fiscalía pida las cámaras al centro de monitoreo, las necesitamos para dilucidar la materialidad del hecho, de dónde sale el disparo, y hacer una reconstrucción del hecho”, dice Morello sobre la causa penal.
ANDAR en las calles
(Agencia Andar) Las sucesivas represiones del gobierno de Javier Milei siguen dejando heridos graves, porque las fuerzas policiales y de seguridad continúan con una práctica que, en realidad, tienen prohibida: disparan al rostro. Así fue que Lucas Morello, profesor de Historia y militante del Movimiento Evita de Luján, acudió a la manifestación del 11 de febrero contra la reforma laboral, recibió un disparo de parte de un efectivo de la Policía de la Ciudad y tiene comprometida la visión de su ojo derecho. Según datos del equipo de Monitoreo de la represión de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), esa jornada hubo al menos 562 personas heridas, en un operativo que incluyó gases lacrimógenos, hidrantes y disparos de balas de goma. “Tengo el golpe interno, el hematoma que no me permite ver bien con el ojo derecho, tengo la vista muy borrosa, me hago los controles semanales en el Hospital Santa Lucía”, dice Morello a ANDAR.
“Estoy tratando de volver a mi rutina, no me tomé toda la licencia, quise volver a las aulas, los chicos que empiezan la escuela, la vida misma”, apunta. Y enfatiza que “fue impresionante el tratamiento que me hicieron desde el primer día en el Hospital Santa Lucía”. La espera se le hace un poco larga porque los profesionales indicaron que tienen que esperar que el hematoma desaparezca para poder evaluar el daño y determinar si es necesaria una intervención quirúrgica.
Morello está convencido de que, como sucedió en casos similares anteriores, se puede determinar quién hizo el disparo. Por esa razón hizo la denuncia penal, con el patrocinio de los abogados Pablo Zapulla y Juan Facundo Ceballos ante el fuero Penal, Contravencional y de Faltas, y apunta a la responsabilidad del ministro de Seguridad de la Ciudad, Horacio Alberto Giménez y de quien haya estado a cargo del operativo policial de ese día. Para él es importante determinar cómo fue el operativo represivo, porque junto a sus compañeros fueron atacados lejos del Congreso. Y lo que está en juego, en definitiva, es otra violación a los derechos humanos por el uso de las denominadas armas menos letales que todas las fuerzas represivas están disparando al rostro y a corta distancia. “Estamos solicitando que la fiscalía pida las cámaras al centro de monitoreo, las necesitamos para dilucidar la materialidad del hecho, de dónde sale el disparo, y hacer una reconstrucción del hecho”, comenta Morello. “Si no lo hace rápidamente corremos el riesgo de que la Ciudad alegue que los registros fueron borrados, y ya estamos a un mes del hecho”, apunta.
Precisamente por esta demora es que Morello y sus abogados están solicitando a todos aquellas personas u organizaciones que puedan tener registros fotográficos o fílmicos que se los hagan llegar por sus redes sociales o en los contactos 116939-9149 y 116676-8339.
“Nos encerraron en la vereda, éramos unos 40, detrás de un puesto de diario siento algo en el ojo, algo me impedía ver bien, y un compañero me dijo ‘tenés como un agujero y el ojo cerrado’, pero el dolor lo sentí recién a la noche”, recuerda sobre el perdigón de bala que lo hirió.
“Este tipo de reformas no salen si no es con represión, nos persiguieron a más de 200 compañeros desde Congreso hasta México y Lima, donde fuimos reducidos por la Policía de la Ciudad. Muchos de ellos se asfixiaron con los gases, y otros tienen marcas en el cuerpo de las balas de goma, la mayoría en la espalda lo cual indica que nos dispararon mientras nos íbamos”, reconstruye Morello.
En su trabajo como profesor cuenta que recibió mucho afecto de toda la comunidad de la escuela secundaria 12 de Luján, ciudad donde vive junto a su compañera y sus hijos. Teniendo en cuenta que las cada vez más feroces represiones apuntan a desmovilizar, otros medios le han preguntado si a pesar de la grave herida que sufrió volvería a marchar. “Milito desde los 16 años, se están jugando asuntos fundamentales y creo que tenemos que estar a la altura de las circunstancias, el miedo no nos puede frenar, estar en la calle hoy es imprescindible para seguir dando la batalla por el sentido, al menos una parte de la sociedad cuestiona partes de esta reforma”, responde.
La Comisión Provincial por la Memoria, que en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura monitorea el despliegue de las fuerzas de segurida en las manifestaciones, denunció que hubo eventos represivos en cada una de las tres jornadas que el Congreso de la Nación trató y finalmente aprobó la reforma laboral. En estas jornadas, la CPM sostuvo que hubo al menos 754 personas heridas y 51 detenciones arbitrarias.
Morello es el quinto manifestante cuya visión está en riesgo de desaparecer. Quienes ya la perdieron son Matías Aufieri, Jonathan Navarro, Rodrigo Troncoso y Claudio Astorga. Y hace ocho años, el 18 de diciembre, en la manifestación contra la reforma previsional que pretendió imponer el macrismo otros tres fueron heridos de la misma manera: Daniel Nievas, Horacio Ramos y Roberto Alvarez.

















