CONSIDERAN DE LESA HUMANIDAD LA APROPIACIÓN DE LA TORRE DE PERIODISTAS “Lo que quería realmente el Ejército era desmantelar el Sindicato de Prensa de Neuquén”

Hace pocas semanas el Juzgado Federal 2 de la provincia de Neuquén, a través del juez Gustavo Villanueva, resolvió procesar con prisión preventiva a Sergio Adolfo San Martín y Jorge Héctor Di Pascuale, ex integrantes del Destacamento de Inteligencia 182 del Ejército, por el robo de los bienes de la Cooperativa de Vivienda del Periodista Limitada de Neuquén”. Lo trascendental del fallo, tal como había solicitado que se considere el fiscal Miguel Ángel Palazzani, es el reconocimiento de este delito encuadre como delito de lesa humanidad y declarándose así la imprescriptibilidad de los hechos por la apropiación y ocupación de una torre en pleno centro neuquino por parte de militares durante el terrorismo de Estado.
ANDAR en Neuquén
(Agencia Andar) “El 24 de marzo de 1976 los militares tomaron la Casa de Gobierno de la provincia, la Municipalidad, la Universidad y a las 9:15 hs. ingresaron a la ‘Torre de Periodistas’ a través del acceso directo que tenía el centro cultural comunitario. Ahí comenzó nuestro drama. En ese lugar estaba la oficina del obrador donde se encontraba toda la documentación de la cooperativa. Los militares entraron a la fuerza aludiendo que lo hacían por intermedio de la gobernación, es decir que a nosotros nos intervino el gobernador de facto: Eduardo Contreras Santillán”, recuerda hoy, a sus 93 años, Víctor Hugo Reynoso, uno de los periodistas que denunció la apropiación ilegal de los departamentos de la Torre de Periodistas de Neuquén.
En 1967 se constituyó el Círculo de Periodistas en la provincia de Neuquén, ya para 1969 se formó la “Cooperativa de Viviendas de Periodistas” y en 1970 el sindicato de prensa. Tres entidades solidarias con los trabajadores del sector que asumieron la tarea de construir una vivienda comunitaria, un centro cultural, al cual nombraron “Dr. Enrique Pedro Oliva”, y el sindicato, en forma paralela.
La “Cooperativa de Viviendas de Periodistas Limitada”, tal su denominación genérica, nació el 22 de junio de 1969. Sus integrantes lanzaron en 1970 un ambicioso plan de viviendas: el primer edificio en altura de Neuquén, la “Torre de Periodistas”, la cual comprendía la planta baja y 14 pisos, un total de 86 viviendas, seis por piso. Emplazada en pleno centro de la capital neuquina, en Av. Argentina y la calle Periodistas Neuquinos (esta denominación la solicitó la propia cooperativa en 1971). A ella se anexó el primer centro cultural de la ciudad. La torre se encuentra rodeada de estamentos militares de las fuerzas de seguridad: el Comando de Brigada de Montaña VI a una cuadra; y la Agrupación XII de Gendarmería Nacional a una cuadra y media.
La piedra fundacional se colocó el 12 de septiembre de 1971 y para fines del ‘75 estaba terminado el edificio. Todo el equipamiento del “Fondo Nacional de las Artes” llegaría desde Buenos Aires en abril de 1976, el cual fue gestionado por el gobernador de la provincia patagónica: Felipe Sapag. Por este motivo, al momento del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, estaban en plena tarea de conexión de servicios (Gas del Estado, Obras Sanitarias y Entel) y la inauguración estaba prevista para el 7 de junio, día del periodista.
Pero por aquel entonces, era vox populi una gran falacia, consecuencia del mote de “subversivos” que le habían colgado los propios militares a los integrantes de la cooperativa, parte de la sociedad creía que la torre era un lugar donde operaba una célula terrorista.
Tras el golpe de Estado los militares tomaron el edificio de inmediato, apropiándose de 23 viviendas que se autoadjudicaron ilegalmente en forma directa: 15 para el Ejército, 4 para la Gendarmería, 2 destinados a la Marina y 2 a la Policía Federal. Esas unidades continúan usurpadas ilegítimamente hasta hoy. “Lo más doloroso es que varios departamentos eran ocupados por los grupos de tareas que venían a Neuquén a perseguir, secuestrar, desaparecer y trasladar personas a Chubut, Trelew, Bahía Blanca y Buenos Aires”, añade Víctor Reynoso.
La entrega de las viviendas restantes a civiles se postergó un año y medio. Recién pudieron ingresar algunos pocos promediando 1977, y así lo cuenta Víctor: “yo estoy viviendo acá desde el 7 de noviembre del ‘77. Vivir con los militares en el mismo edificio fue terrible, porque estaban todos armados. Hubo -y hay- matrimonios de personal militar o de seguridad, todos con armas. Además ellos redactaron un reglamento de propiedad trucho e hicieron un consorcio cívico-militar, donde cada una de las cuatro Fuerzas tenía un representante que designaba su jefe. Pero lo más triste es que haya habido civiles adherentes a la dictadura. Esos civiles fueron los que me hicieron la vida imposible con amenazas, atentados y persecución”.
La vida familiar de Víctor se resquebrajó de tal modo por las amenazas recibidas que sus hijas (de 5 y de un año y medio, por entonces), viajaron a Viedma con su abuela. Víctor se quedó un tiempo con su esposa, pero a ella la trasladaron a trabajar a una sucursal de servicios sociales a la ciudad de Cutral Co. “Nos desarmó totalmente: yo estaba buscando trabajo y mi esposa y las nenas lejos. Hasta que pude acomodarme económicamente y mi señora renunció a su trabajo para poder reintegrarnos como familia. Aun así, nunca abandoné el departamento”, recuerda con tristeza Víctor.
También vivió el accionar propio de los grupos de tarea durante esos años de dictadura: “dos veces me rompieron la puerta. Me llamaban por teléfono a las 3 de la mañana, o me ponían una cinta adhesiva al timbre para que no dejara de sonar durante las madrugadas”.
El 14 de marzo de 2014, los periodistas: Osvaldo Arabarco, autor del himno provincial de Neuquén, Dante Lombardo, periodista deportivo y el propio Víctor suscribieron a la denuncia y demanda contra los militares usurpadores. En 2017, el fiscal Palazzani emitió un dictamen donde dice que esas propiedades fueron apropiadas por las fuerzas armadas ilegalmente durante la última dictadura en un fragante acto de terrorismo de Estado, configurando un delito de Lesa Humanidad y, por ende, no prescriptible. En 2018 se señalizó la esquina de la Torre, dando cuenta de lo ocurrido entre 1976 y 1983.
En diálogo con ANDAR el abogado de la querella, Mariano Mansilla, añade: “en Neuquén se hicieron ocho juicios llamados ‘La Escuelita’, en alusión al Centro Clandestino de Detención ubicado aquí, donde se condenó a la cúpula militar, policial y de otras fuerzas de seguridad por sus responsabilidades, incluso uno de los condenados fue Raúl Guglielminetti, fallecido hace pocos días. En el octavo juicio se logró condenar al juez federal de Neuquén y al fiscal federal que eran los responsables judiciales que encubrían las desapariciones forzadas de personas. Éste es el noveno juicio, el cual abre la puerta para la recuperación de bienes en otras causas como, por ejemplo, ‘Papel Prensa’ o el Ingenio Ledesma”. Algo importante que remarca Mansilla es la verdadera razón por la cual los militares usurparon la “Torre de Periodistas”: “lo que quería realmente el Ejército era desmantelar el Sindicato de Prensa de Neuquén y así, con la apropiación del edificio, los dejaba sin uno de sus resortes económicos más importante”.
Hace pocas semanas el Juzgado Federal 2 de la provincia de Neuquén, a través del juez Gustavo Villanueva, resolvió procesar con prisión preventiva a Sergio Adolfo San Martín y Jorge Héctor Di Pascuale, ex integrantes del Destacamento de Inteligencia 182 del Ejército, considerándolos partícipes necesarios responsables de “los delitos de allanamiento ilegal, robo y defraudación por administración fraudulenta, en concurso real, conexos de delitos de lesa humanidad, cometidos en prejuicio de la Cooperativa de Vivienda del Periodista Limitada de Neuquén”, tal el fallo
Pero la pregunta que sobrevuela es por qué los usurpadores aun permanecen ocupando esas viviendas, si ya hay un fallo judicial. Mansilla responde: “se supone que la devolución tendría que ser inmediata, pero eso no está ocurriendo. Por ese motivo, vamos a iniciar en febrero la acción civil de restitución, para que la justicia ordene la devolución de esos departamentos a sus legítimos dueños y a sus familias”.
Por su parte, Víctor concluye: “la justicia tardía no es justicia, pero Dios ha querido que dos de los denunciantes estemos todavía por acá”, refiriéndose a Dante Lombardo y a él mismo, “nosotros no esperábamos este fallo judicial. Hemos viajado tres veces a Buenos Aires, al Congreso Nacional, y ojalá no sea necesario volver porque se nos hace muy pesado debido a problemas familiares y de salud. Sin embargo, si es necesario iremos nuevamente, aunque sea en un avión sanitario”.
Víctor Reynoso y Dante Lombardo, a sus 93 y 82 años, son una clara muestra de la persistencia. “Ellos nos demuestran que hay que luchar toda la vida en lo que se cree. Nos enseñan que en la vida hay que tener ideales y no abandonar la lucha, aun sin saber si van a conseguir su objetivo”, cierra Mansilla.

















