INFORME DE LA APDH Aumento en la tasa nacional de suicidios: alertan que salud mental tiene el presupuesto más bajo del que se tenga registro

El Observatorio de Política Criminal y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) presentó en conferencia de prensa el Informe sobre crecimiento de la tasa de suicidios en Argentina, al que llamaron AYUDA. Esa tasa cuadruplica la de homicidios dolosos y en 2025 se elevó hasta ser la mayor en la historia del país, con 11,8 suicidios cada 100 mil habitantes, además de haberse convertido en la principal causa de muerte en jóvenes adultos de entre 15 y 34 años, desplazando a los accidentes de tránsito que históricamente fueron la principal variable mortal de esta franja etaria.
ANDAR en la salud
(Agencia) A pesar de este alarmante panorama, el aumento de la tasa de suicidio no parece ser un asunto que integre la agenda política, en un gobierno nacional que redujo en forma drástica los recursos destinados a la salud mental. “Tal es la dificultad de este fenómeno en la Argentina que hoy en día hay mayor tasa de suicidios que en otros momentos complejos del país, como fue en la crisis del 2001, cuando el país arrojó una tasa de 8.4 suicidios cada cien mil habitantes, o en el interregno de la dictadura militar que en promedio arrojó una tasa de 6.8 suicidios cada cien mil habitantes” destaca el documento al que accedió esta agencia.
En diálogo con ANDAR, el director del Observatorio, Ariel Larroude, explicó que desde los estados es posible revertir esta tendencia. “Cuando Chile empezó a trabajar fuerte en la prevención, redujo un 30% la tasa de suicidios, es algo que se puede atender si se lo coloca como una prioridad, pero Argentina tiene un enfoque reactivo en lugar de preventivo, y se vuelve mucho más complejo por la reducción presupuestaria”, expresó el abogado, docente y escritor. Y agregó que “con semejante reducción de recursos destinados a salud mental no es casual que la tasa de suicidios haya aumentado tanto”. Según las cifras, este año el presupuesto es el más bajo que se tenga registro.
El informe parte de una preocupación pública antes que de una escena aislada: el crecimiento vertiginoso del suicidio como forma de violencia letal ejercida sobre la propia persona. “Es por ello que este fenómeno no puede reducirse al estudio de un episodio individual ni abordarse desde explicaciones únicas. Exige, por el contrario, una lectura que combine datos oficiales, perspectiva territorial y prudencia interpretativa. En la Argentina, los registros disponibles muestran una tendencia que merece atención sostenida”, reza el documento. Entre 2017 y 2025, los suicidios registrados por el Sistema Nacional de Información Criminal del Ministerio de Seguridad aumentaron de manera significativa, aunque con variaciones anuales y diferencias territoriales marcadas. La lectura de esa evolución requiere distinguir entre cantidad de casos, tasas poblacionales y particularidades provinciales.
“Para el Observatorio de Política Criminal, el abordaje del suicidio plantea un desafío específico. No se trata de un delito ni de una conducta atribuible a un autor penalmente perseguible. Sin embargo, constituye un hecho social de alta gravedad, vinculado con vulnerabilidades, padecimientos, condiciones de vida, disponibilidad de servicios y capacidad de respuesta institucional”, afirma. Por esa razón, enfatiza que su análisis resulta pertinente dentro de una agenda más amplia sobre violencias, prevención y protección de derechos.
“El objetivo del documento es ordenar la información oficial disponible, describir la evolución nacional reciente y comparar la situación de las jurisdicciones provinciales, como también aquello que ocurre en otros países de la región. El informe no busca atribuir causas individuales ni formular diagnósticos clínicos. Su propósito es aportar evidencia para identificar tendencias, advertir zonas de mayor exposición y fortalecer la discusión pública sobre políticas de prevención”, indica el texto. Por ello, sus autores solicitaron que la información sea leída con cuidado, porque “las estadísticas permiten dimensionar el problema pero no agotan su complejidad. Cada registro remite a una historia interrumpida y a un entramado social que excede el dato”. La fuente principal del informe es el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), complementado con la base pública del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS).
De la comparación con el resto de los países de la región surge que Argentina atraviesa un aumento sostenido, siendo uno de los registros más elevados. En tanto, Uruguay encabeza desde hace años las estadísticas y presenta tasas considerablemente superiores a las del resto de los países analizados. “La posición alcanzada por Argentina en 2025, con 5209 casos, muestra que el fenómeno ya no puede ser interpretado como una variación aislada o coyuntural, sino como una tendencia que requiere seguimiento continuo, análisis comparativo y respuestas públicas sostenidas”, afirmó el Observatorio.
Más allá de la propaganda política, es un hecho concreto que a nivel securitario en Argentina fue reducido de manera significativa el índice de homicidios dolosos registrados en los últimos diez años. Según estadísticas oficiales locales y de organismos internacionales, nuestro país se encuentra –junto con Bolivia y Chile– entre las jurisdicciones con menor cantidad de asesinatos de la región por cada cien mil habitantes. Sin embargo, el informe alerta sobre un fenómeno particular que circunda el conjunto de muertes registradas, al que definieron como “transmutación de la violencia letal”. Es decir, se refirieron a “un proceso mediante el cual nuestra sociedad ha modificado en los últimos años la forma predominante de expresión de su mortalidad violenta, pasando de una mayor incidencia de aquella manifestada de manera interpersonal (homicidio doloso) a una creciente violencia autoinfligida (suicidio), sin que ello implique una relación causal directa entre estas dos formas de agresión”. Las cifras del suicidio casi cuadruplican la tasa de homicidios dolosos. “Es un dato que nos sumerge en una problemática mayúscula que viene pasando desapercibida en toda su extensión, tanto por la sociedad como por la política”, aseguran.
La urgencia que implican estos datos radica en que “si los homicidios dolosos que consternaron a la ciudad de Rosario durante la última década (llegando a un pico de 24 muertes cada cien mil habitantes), fueron un tema harto tratado por la agenda mediática nacional, casi el mismo promedio de muertes por suicidio posee hoy la provincia de Entre Ríos, siendo que esto se mantiene bajo un silencio rotundo, tanto de las autoridades políticas como, también, de la sociedad que en su mayoría desconoce por completo la profundidad y la gravedad del tema”.

















