SE DIFUNDIERON LOS NOMBRES DE 12 DESAPARECIDOS Comienza una nueva etapa del duelo para los familiares de las personas identificadas en las excavaciones de La Perla

“Estamos entre lo negativo de que se reabre una herida y lo positivo de poder saldar la incertidumbre de tantos años, pero todos coincidimos en un gran sentimiento de agradecimiento al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), al Juzgado Federal 3 de Córdoba y principalmente a la lucha de los organismos de derechos humanos que hizo esto posible”, dijo un familiar de una de las personas cuya identidad fue restituida en el marco de las excavaciones en el predio donde funcionó el CCD La Perla. A cada mención de un nombre, la sala colmada de la justicia federal donde se realizó el acto de difusión ofreció un sostenido aplauso y la reafirmación de “¡Presente!” tras casi 50 años de silencio estatal y de búsqueda continua. El juez a cargo de la causa, Miguel Hugo Vaca Narvaja, anunció que en abril se retoman las excavaciones.
ANDAR en Córdoba
(Agencia) Como corolario de una de las noticias más importantes del último año en materia de memoria, verdad y justicia, relativo al hallazgo de restos humanos en el enorme predio del exCCD La Perla, de Córdoba, este miércoles se llevó a cabo un emotivo acto en la sede de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba en el que se dieron a conocer 11 de las 12 identidades de personas que hasta hace pocos meses permanecieron como víctimas de desaparición forzada.
Se trata de un hallazgo histórico realizado a fines del año pasado por parte del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en un sector de la Loma del Torito, en el predio de La Perla, donde distintos testimonios habían dado cuenta –ante el juez federal Vaca Narvaja- del enterramiento de cuerpos durante la última dictadura con el objeto de ocultar el destino de las víctimas y eludir así las responsabilidades por los crímenes cometidos. Se estima que en todo el predio pueden haber sido enterrados más de 2000 cuerpos.
Los nombres de las identidades restituidas son: Ramiro Sergio Bustillo, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón, Adriana María Carranza o Cecilia María Carranza –dos hermanas mellizas que, por compartir la misma información genética para el cotejo, no puede determinarse a cuál de las dos pertenecen los restos hallados-, Carlos Alberto D’Ambra, Alejandro Jorge Monjeau, Mario Alberto Nívoli, Elsa Mónica O’Kelly Pardo, Oscar Omar Reyes, Eduardo Jorge Valverde y Sergio Julio Tissera. Hay una decimosegunda identidad que, por pedido de la familia, aún no será revelada.
El magistrado dio apertura a la jornada de difusión y visibilización y destacó la trascendencia de “terminar de una vez con la incertidumbre que genera la desaparición que fue instituida por el terrorismo de estado como política. La persona pasa a ser una persona muerta, asesinada, y deja de ser un desaparecido con toda la trascendencia que tiene esto a nivel jurídico”. Luego, leyó los nombres y a cada mención de las identidades restituidas se extendió un sostenido y emotivo aplauso y el grito de “¡Presente!”.
Uno de los familiares de Julio Tissera manifestó, profundamente conmovido: “Como familiares de Sergio queremos agradecer… estamos entre lo negativo, porque se reabre una herida, y lo positivo que implica saldar y cerrar esta incertidumbre. Pero más allá de esto, todos coincidimos en el agradecimiento, tanto al juez de la causa como al EAAF y a todos los profesionales que han trabajado para lograr estos hallazgos e identificaciones”.
“Pero sobre todo, quiero enfatizar en que todo este andamiaje jurídico, todo este método científico tan riguroso y por el que hemos logrado acceder a la verdad, no se hubieran desatado y activado por la lucha de los organismos de derechos humanos como Madres, Abuelas, HIJOS y otros. Todos los años voy a la marcha del 24 de marzo y encuentro a muchos jóvenes que nacieron después del horror de la dictadura y los veo comprometidos con los derechos humanos. Todo esto da mucha alegría y por eso el agradecimiento es para toda esa militancia y compromiso”, agregó.
Por su parte, una familiar de familiar de Ramiro Sergio Bustillo afirmó: “Esta es una alegría inmensa, son un montón de sentimientos en relación a esto que empieza hoy, una nueva etapa del duelo. Estoy muy contenta de que mi papá haya podido volver a su familia, de donde nunca debió haber sido arrancado, y ser recibido con amor. Salir de ese lugar de violencia y volver a un lugar amoroso. Agradezco especialmente al EAAF y la calidad de su trabajo, que lo realizan tan profesionalmente y a la vez de forma tan humana”.
Y de esa forma, uno tras otro, los familiares fueron compartiendo sus emociones y sus miradas sobre este momento tan trascendental para sus vidas. Un familiar de Mónica O’Kelly señaló: “Todos sabíamos que Mónica estaba allí, enterrada, pero no podíamos demostrarlo. Al fin, por suerte, hemos llegado a la certeza, penosa y lamentable, pero un alivio porque podemos hacer que descanse junto a su hermano en el cementerio de San Vicente”.
La semana pasada y en diálogo con ANDAR, uno de los trabajadores del espacio de memoria La Perla, Matías Capra, mostró satisfacción por el anuncio del Juzgado y destacó que es el resultado de más de 40 años de denuncias e indagación en la búsqueda de pruebas suficiente como para que la justicia decidiera llevar a cabo las excavaciones.
“Esto es la evidencia efectiva de que lo que se viene denunciando desde la CONADEP en adelante es verdad y verificable. Y abre un camino largo y arduo para el EAAF teniendo en cuenta que por el centro clandestino La Perla pasaron más de 2300 personas secuestradas y solo se conocen 300 sobrevivientes, por lo que es posible pensar que alrededor de 2000 cuerpos pueden haber sido enterrado en estas fosas comunes”, amplió Capra.
El origen de la investigación y las excavaciones
El 27 de junio de 1985 el agricultor y criador de ganado vacuno José Julián Solanille declaró en el Juicio a las Juntas Militares acerca de los cuerpos sin vida y las fosas improvisadas y masivas que pudo constatar de forma directa desde los días posteriores al golpe de Estado de 1976.
Mientras recorría un sector del predio Loma del Torito arriando su ganado en el enorme campo de 16.000 hectáreas pertenecientes al III Cuerpo de Ejército, Solanille contó que los militares que le permitían utilizar el campo le decían que no contara nada. En diciembre de ese año lo obligaron a abandonar el campo porque lo consideraban un “pico flojo”.
Su testimonio y el de varios militares que con los años fueron aportando datos resultaron fundamentales para que el EAAF, a instancias del Juzgado Federal 3 de Córdoba, emprendiera la búsqueda de fosas comunes, tarea que finalmente dio resultados positivos en diciembre de 2025 y que en los últimos días permitió la restitución de identidad de 12 víctimas cuyos restos fueron hallados en un sector de la Loma del Torito.

















