Bolívar: repusieron la placa que recuerda a Omar Dinelli, sacerdote perseguido en los 70 por su acción pastoral

En el marco de las actividades conmemorativas por el mes de la memoria, vecinos y vecinas de Urdampilleta, partido de Bolívar, acompañaron el acto de reposición de la placa que recuerda al sacerdote Omar Dinelli; la placa señaliza un roble plantado en 2006 frente a la iglesia donde fue secuestrado el párroco en 1975 por estudiantes y docentes del Colegio Nacional de Bolívar, que investigaron su historia en el marco del programa Jóvenes y Memoria. Dinelli fue un integrante activo del Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo y perseguido por su acción pastoral; tras su secuestro fue torturado y permaneció detenido hasta junio de 1976 cuando fue liberado con la condición de que se exiliara.
ANDAR en Bolívar
(Agencia) En el marco de las actividades por los 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico-militar y eclesiástica, repusieron la placa recordatoria del sacerdote Omar Dinelli, víctima del terrorismo de Estado en la localidad de Urdampilleta, partido de Bolívar. Su caso fue investigado por estudiantes de esa localidad como parte del programa Jóvenes y Memoria de la CPM, y resultó prueba en el juicio oral que comenzó en 2022. “Era un cura que se caracterizaba por una gran aceptación de la comunidad, su parroquia siempre estaba llena de creyentes y no creyentes, todos acudían por su carisma”, dijo a ANDAR Jorge Salduondo, profesor de Comunicación y educación y campo de la práctica docente en la UNICEN y en ISFD 27 de Bolívar.
Omar Dinelli nació el 5 de mayo de 1942, se ordenó sacerdote en 1965 y en marzo de 1974 fue asignado a la iglesia de Urdampilleta. Los vecinos y vecinas de la comunidad recuerdan que desde el primer día Dinelli trabajó para acercar la actividad parroquial a los intereses y necesidades del pueblo. Fue un miembro activo de la corriente de Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, con gran protagonismo en la diócesis de Azul, y desarrolló desde la parroquia proyectos comunitarios impulsando el compromiso social y la solidaridad, construyó una biblioteca y conformó un grupo juvenil. También hacía tareas en su propia casa para recuperar jóvenes con consumo problemático de estupefacientes.
El 22 de noviembre de 1975, en la víspera de la fiesta patronal Solemnidad de Jesucristo, rey del universo, militares comenzaron a apostarse en la entrada del pueblo con la intención de detener al sacerdote, a quien acusaban de promover ideas de izquierda entre los jóvenes. En ese momento, vecinos y vecinas impidieron que lo arrestaran. Sin embargo, los militares volvieron un día después y Dinelli fue secuestrado a pesar de la resistencia del pueblo. “Omar fue secuestrado por la Triple A y fue torturado en distintos centros clandestinos del país”, describió Salduondo. En efecto, el sacerdote estuvo detenido en una comisaría de Olavarría y en las cárceles de Sierra Chica, Devoto y Resistencia, Formosa. Dinelli fue liberado recién el 26 de junio de 1976 con la condición de que se exiliara, y partió a Francia.
Rescatar la historia
Según reconstruyó el Salduondo, en 1984 con la vuelta a la democracia intentó regresar a Argentina, pero el Obispado le dijo que por su seguridad no le convenía estar en el país. “Esto actitud de negación del Obispado le afectó mucho, así que volvió a Francia, dejó los hábitos y comenzó su carrera como médico psiquiatra”, apuntó.
Como profesor del Colegio Nacional de la ciudad de Bolívar en 2004 empezó a participar de reuniones convocadas por la CPM para los docentes de nivel secundario, cuyo objetivo era recuperar la historia de la dictadura en el interior del país. “Con esa premisa, pedí a mis estudiantes de segundo año que indagaran en sus casas y con los vecinos qué recuerdos había de aquellos años, entre 1976 y 1983, fue así que una alumna comentó que su abuela recordaba el secuestro de un cura en Urdampilleta y pudimos conocer la historia de Omar”.
Además, una persona de manera anónima dejó el correo electrónico de Dinelli en la radio local para que los estudiantes pudieran contactarlo. El cura seguía viviendo en Francia y fue uno de los más de 20 testimonios que recupera la investigación de la escuela bolivarense.
De esta manera, en 2005 la historia del sacerdote fue contada por estudiantes y docentes de la Escuela de Educación Media 204 de Bolívar en el marco de su participación en Jóvenes y Memoria. El trabajo tuvo en su momento una enorme repercusión en el pueblo, porque durante muchos años se creyó que el padre Dinelli había muerto.
El secuestro del sacerdote ocurrido en 1975 se incorporó, por pedido del Ministerio Público Fiscal, entre los hechos que se juzgaron en la causa por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la región de Tandil y Azul, conocida como La Huerta por el centro clandestino de detención que funcionó en la localidad serrana. Para ello solicitó incorporar como medida de prueba un informe técnico documental realizado por el Instituto de Estudios Histórico-sociales de la Facultad de Ciencias Humanas (UNICEN) y del IGEHCS-CONICET. Entre otras fuentes, esa presentación contiene la información producida en la investigación de Jóvenes y Memoria y también documentos del Archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que gestiona la CPM.
El juicio, que comenzó en febrero de 2022, tiene 109 víctimas y 24 imputados, en su mayoría ex miembros del Ejército y de fuerzas de seguridad, aunque también están acusados dos civiles: los hermanos Emilio y Julio Méndez, propietarios de la quinta utilizada como centro clandestino de detención. En octubre pasado hubo ocho condenas en este proceso y 27 absoluciones.
Militar la memoria
Para Salduondo, “el compromiso de los jóvenes con la memoria en aquel momento se manifestó como una construcción colectiva y activa que fue y es fundamental para defender los derechos humanos”. A su criterio, “hay una enorme necesidad de que las nuevas generaciones se apropien del pasado, lo resignifiquen y conviertan la historia en futuro para que haya justicia y se consolide el Nunca Más”. Sin embargo, el profesor reconoció que hay que pensar en otras estrategias para llegar a los jóvenes, que atraviesan un momento turbulento y globalizado, donde la historia es tratada como un souvenir, hay que resignificar la manera de compartir y de sembrar memoria”. En tal sentido, aseguró que “las instituciones tendrían que formar en la construcción de formatos narrativos accesibles para que las políticas públicas sean entendidas y así apropiadas”.
La placa –restaurada y recolocada por Salduondo, Mónica González, Evelina Moriones, Ariel Lede–, señaliza un roble plantado en febrero de 2006 como homenaje a Dinelli. El árbol se encuentra frente a la parroquia donde fue secuestrado.

















