JUICIO POR TORTURAS EN SUBCOMISARÍA “Después de salir de ahí, vivir ya no era vivir”

ANDAR en La Plata
(Agencia Andar) “Tenía 21 años cuando pasó lo de la policía, ahora tengo 32. Nunca tuve otro problema”: R. abrió la audiencia con un testimonio desgarrador. Las lagunas de la memoria que le borran los rasgos de las caras de sus victimarios siguen impresas en las sensaciones de su cuerpo. “Después de salir de ahí vivir ya no era vivir. Iba de lugar en lugar, estoy un tiempo y me siento perseguido y me voy. Ya no pude estar quieto. Yo trato de no pensar pero al día de hoy si veo un policía lo esquivo, me da miedo pasar por al lado. No recuerdo bien sus caras pero no quiero verlas tampoco. Lastimosamente no quiero que los que me hicieron esto me vuelvan a ver, y no quiero vivir escapando”, señaló.
La noche del 18 de enero de 2016 llegaron tres oficiales a buscarlo a su casa por una denuncia por golpes. “Me dicen ‘me tenés que acompañar’, me pegan en los tobillos, me esposan y me llevan a la comisaría. Una rubia que me había pegado me reventó el oído, tengo problemas hasta hoy en día”, comenzó a contar ante las preguntas del fiscal Juan Pablo Caniggia. Al llegar a la comisaría todo empeoró: “Me llevaron a una cocina, me insultaban y me pegaban. Me hicieron arrodillar sobre maíz con las manos atrás de la cabeza, me hicieron desnudar, uno vino con un palo largo negro y me dijo ‘agachate’ y me pateó. Y otro me tocaba al costado con la picana, se me durmió el brazo ya no lo sentía. Me golpearon en las piernas, brazos, espalda, cabeza, me decían ‘paraguayo de mierda’, yo pedía que pararan, lloré, grité por ayuda”, detalló.
“Después de un rato me llevaron hacia las celdas, ahí me derramaron agua caliente encima. Una de las chicas lloraba mucho, otra se me acercó, me dio un poco de agua y algo para comer, me convidaron un cigarrillo. Cuando el policía me vio fumando me dijo ‘ah, te gusta fumar’ y le pidió a las chicas que me dieran ropa, me hicieron poner ropa de mujer, bombacha y corpiño, y me hicieron caminar y bailar así. Ellos se reían y miraban”, contó.
“Al otro día me llevaron a declarar, en el camino me dijeron ‘te podemos largar acá que es campo y te pegamos un tiro y nadie va a decir nada’. Cuando pasé por la revisación médica me preguntaron qué me había pasado porque estaba lastimado y el oficial que me llevó dice ‘se cayó del caballo’; me preguntaron y yo dije que sí porque tenía miedo”, detalló ante preguntas de las defensas de los imputados. A preguntas específicas de datos que surgieron de la declaración de otras víctimas durante la jornada de ayer ñ0R. se quebró: “no puedo responder eso”, aclaró, y la jueza le permitió obviar esas respuestas respetando su derecho a la intimidad y considerando su calidad de víctima.
En este debate se busca probar delitos cometidos contra detenidas y detenidos centrados en ocho hechos distintos ocurridos entre agosto de 2015 y marzo de 2016, cuando se produjo la inspección de la CPM y de la que surgió la denuncia penal. Son siete los funcionarios acusados por sometimiento a torturas, severidades, vejaciones agravadas por violencia, amenazas, apremios ilegales agravados, abuso sexual agravado y hurto agravado. En el caso de R. los acusados son los y las oficiales Juan José Fernández, Lucas Vizgarra, Cecilia Ballerini, Emilce Ponce y Jorge Rodríguez por el delito de sometimiento a torturas.
La jornada continuó con la declaración de los integrantes del equipo de la Comisión por la Memoria que en su calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura detectaron la situación durante una de las inspecciones del organismo y con peritos en psicología. El debate se retomará mañana cuando se sumen a declarar otras mujeres víctimas de tortura en la subcomisaría que tomaron la decisión de prestar testimonio tras lo relatado por quienes fueran sus compañeras de encierro. Las audiencias continuarán hasta el viernes cuando el jurado popular deberá llegar a un veredicto.
















