Natalia Melmann, 25 años de su desaparición y muerte

El 4 de febrero de 2001 Natalia Melmann salía de un pub en Miramar cuando fue vista por última vez, a las siete y media de la mañana. Había ido para tratar de reecontrarse con su ex novio.Cuatro días después, la joven de 15 años, alta y bonita, fue encontrada muerta en las afueras de la ciudad, con signos de haber sido violada y estrangulada con el cordón de su propia zapatilla. El crimen sucedió en una casa del barrio Copacabana, tras lo cual los asesinos descartaron el cuerpo entre la arena y los pinos del Vivero Dunícola Florentino Ameghino. Lo taparon con ramas y hojas pero un adolescente de 16 años que paseaba su perro protagonizó el hallazgo. El caso tuvo la condena de cuatro policías bonaerenses en 2002, pero sigue abierto porque falta identificar a un quinto responsable cuyo ADN estaba en el cuerpo de la chica. “Seguimos luchando, buscando al quinto asesino, mientras hay dos que quieren las salidas transitorias y no lo podemos permitir”, resumió Laura Calampuca, mamá de Natalia, en diálogo con Andar.
Andar en Miramar
(Agencia) “Son 25 años de lucha inquebrantable contra la policia y el poder político de ese momento, corrupto, feudal y cómplice del asesinato de mi pequeña; los uniformados son según mi entender corporaciones creadas para atacar, destruir, apalear, desaparecer, torturar y asesinar, como lo han hecho a lo largo de la historia de nuestro país”, afirmó esta mujer de 70 años, que está jubilada y vive en Miramar. “Milito desde el vientre de mi madre, sé lo que son, pero también sé que mis principios y valores son los que me levantan todos los días para luchar, igual que a mi familia, esto me mantiene viva”, agregó haciendo mención a su paso por el Partido Comunista.
Hace casi 25 años Natalia había salido y dejó dicho que dormiría en la casa de una amiga. Durante la tarde del 4 de febrero, al ver que no había regresado, salieron a buscarla. Armaron una recorrida con vecinos y reparto de volantes en la peatonal de la ciudad balnearia. Durante el operativo de búsqueda hubo algunos que insistieron en ir hacia el Vivero, pero la policía lo impidió alegando que ellos ya habían rastrillado la zona. “A partir de la investigación se pudo verificar que a partir de las 6 de la mañana, Natalia fue abordada por un hombre en un boliche al que ella había ido a ver a un chico con el que estaba de novia, pero ese pibe tenía otra relación. Se reunieron los cuatro en un pub. Al no poder concretar su deseo amoroso con este chico emprende el retorno caminando hacia casa, tuvo que atravesar todo el pueblo, desde 35 y Costanera donde fue vista por última vez, mi casa queda en 58 y 5. Le atraviesan un móvil, se baja un efectivo, la detiene, Natalia se resiste, la golpean contra el móvil, la introducen dentro del vehículo y se la llevan”, relató Nahuel.
La investigación policial se centró en intentar responsabilizar a un informante de sus filas, Gustavo Fernández alias “El Gallo”, que actuó como entregador de Natalia. Sin embargo, los estudios de ADN demostraron que no fue este el autor, sino los policías bonaerenses Carlos Etchenique, Ricardo Suárez, Ricardo Anselmini y Ricardo Panadero. Los primeros tres fueron condenados a reclusión perpetua por “privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado por ensañamiento, alevosía, en concurso con dos o más personas para procurar su impunidad”. A Fernández lo sentenciaron a veinticinco años como partícipe necesario. La Cámara de Casación redujo su pena a diez. En 2012 obtuvieron salidas transitorias y libertad condicional. En 2019 ese tribunal revocó la absolución del sargento Panadero, quien en 2023 finalmente también fue condenado tras un nuevo debate oral y público. En agosto del año pasado, el juez de Ejecución de Mar del Plata, Ricardo Perdichizzi, negó el beneficio de la libertad condicional a Etchenique y a Anselmi.
La familia de Natalia impulsó marchas semanales e incluso huelgas de hambre para empujar a un Poder Judicial que siempre le puso trabas para beneficio de los policías. Luego de la autopsia, Gustavo Melmann, papá de Natalia, pasó la noche en la sede de la Policía Científica de Mar del Plata para custodiar las muestras genéticas de su hija. Según Nahuel, uno de los tres hermanos de la chica, “Natalia fue víctima de violencia de género y de violencia institucional”. Su mamá está convencida de que esto sucedió “porque políticamente estaba permitido, era la usanza del lugar y del país”, y que ella aprendió del crimen de María Soledad Morales que hay que “hacer quilombo en los medios, porque la policía es el ejército más grande del país”.
Los Melmann vivían en un departamento de la avenida Corrientes, casi 9 de Julio, pero se mudaron a Miramar en los años 90 buscando una vida más tranquila y en contacto con la naturaleza. “Estaba buscándola en Necochea y me enteré por Crónica. Nadie nos avisó oficialmente de nada. Fui directo para el Vivero”, recordó Gustavo Melmann. “Escucho los gritos de todo el tormento que le generaron esos hombres”, agregó con su voz quebrada. A simple vista, su cuerpo presentaba moretones, quemaduras, fracturas y un golpe en el cráneo. “Natalia fue torturada, alcoholizada, abusada por todas las vías posibles y dejaron en su cuerpo cinco perfiles genéticos diferentes, todo esto sucedió en las afueras de Miramar, en una casa quinta que era de un policía”, describió Nahuel Melmann. Aquel 8 de febrero se encontraba en la puerta del destacamento de Bomberos para ir hacia Mar del Sur, tras una pista falsa que les plantaron.
Protocolo de impunidad
Estos 25 años fueron muy duros para los Melmann, por las constantes amenazas y atentados. A su primer abogado le quemaron el auto, a Nahuel le dejaron uno de sus perros colgando muerto de un palo en su parrilla, al tiempo que la abogada de los policías desplegaba la teoría de que sus clientes eran “víctimas de Melmann”. “La policía aplicó el protocolo de impunidad desde el primer día, 25 años después todavía tenemos a uno de los responsables que camina por ahí pero desconocemos su identidad, los condenados a perpetua en 2002 comenzaron a gozar de beneficios en 2010 para salir de la cárcel, en una de esas salidas transitorias mi mamá estaba en un supermercado chino en la 40 y la 9, y se encuentra con Etchenique, que estaba comprando vino. Mi mamá empezó a gritar. Pero es todo así, otro de los condenados, Suárez es quien da kickboxing en la Alcaidía de Batán”, detalló Nahuel.
“Identificar al quinto perfil genético nos está costando, durante 2025 hubo inconvenientes con el juez de Garantías 1 de Mar del Plata, Daniel De Marco, y con la fiscalía descentralizada de Ramiro Anchou, la justicia pone en mis padres la responsabilidad de armar una lista de individuos, avanzamos con 9 individuos y luego retroceden a 4 perfiles que aún no fueron cotejados, hay personas que ni siquiera accedieron a someterse a la extracción, y alguno de los que fue se negó a ser fotografiado y a dejar su huella dactilar, así que pudo ser cualquiera con el documento de fulano de tal. Así se vienen manejando”, se quejó el hermano de Natalia.
La anterior fiscal, Ana De Caro, intentó con una lista de 109 personas, que eran todos los policías que cumplían funciones en Miramar y los alrededores, más los que habían llegado con el Operativo Sol. Esa iniciativa fue rechazada después de cuatro años, y la funcionaria fue apartada del caso. “Mis padres ya son adultos mayores que están muy deteriorados en su salud física y psíquica, y cada evento jurídico nos atraviesa, nos conmueve y nos deteriora”, lamentó Nahuel. Y recordó que su hermana “era una personita muy sensible, se esforzaba mucho y fue una alumna de excelencia por su constancia para estudiar, llegó a ser abanderada. Quería ser neonatóloga. Hija de una pareja con ideales, era muy idealista y solidaria. Con ella transitamos la pobreza con dignidad, se puso a vender diarios y así se pagó el viaje de egresados”.
En 2021, les estudiantes de la EESNº2 de Otamendi, Gral Alvarado, reconstruyeron la historia del femicidio de Natalia Melmann, ocurrido en la localidad de Miramar hace 20 años, a través de testimonios y desde la actual perspectiva de género.
La familia convocó para el miércoles 4 de febrero a juntarse a las 21 en Calle 21 y 28, Miramar, y pidió que quienes acudan lleven una flor en memoria de estos 25 años de “amor, dolor y lucha”.

















